Tokitsu | Miyamoto Musashi | E-Book | www2.sack.de
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E-Book, Spanisch, 414 Seiten

Tokitsu Miyamoto Musashi


1. Auflage 2011
ISBN: 978-84-9910-137-8
Verlag: Paidotribo
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)

E-Book, Spanisch, 414 Seiten

ISBN: 978-84-9910-137-8
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Miyamoto Musashi es la historia de un guerrero excepcional pero también la de las artes marciales, en una sociedad japonesa que estaba viviendo una nueva página de su historia. La vida aventurera de Miyamoto Musashi ha hecho de éste inevitablemente una figura mítica de la cultura japonesa. Famoso por sus combates, maestro en el arte del sable, este guerrero fue también calígrafo, pintor, escultor y autor de una obra escrita importante por su influencia. A partir de la nueva traducción comentada de la obra de Miyamoto Musashi, y a través de su experiencia personal en este arte marcial, Kenji Tokitsu hace un retrato original de este personaje legendario, cuya vida nos sitúa en una época en que Japón vive el final de las guerras feudales.

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I. Escritos sobre los cinco elementos*

Gorin-no-sho

Manuscrito de la tierra

Escuela de los Dos Cielos reunidos, Niten ichi-ryû(1) es el nombre que le doy a la vía de la estrategia;(2) en este escrito voy a elucidar por primera vez el objeto de mi investigación durante muchos años. Al comienzo del décimo mes del año veinte de Kanei (1643), fui a escribir al monte Iwato de la prefectura Higo1 de Kyûshû. Saludo al cielo, me prosterno delante de la diosa Kannon, y me encomiendo a Buda. Me llamo Shinmen Musashi-no-kami, Fujiwara-no-Genshin,2 y soy un guerrero nacido en la prefectura de Harima.3 Tengo ahora sesenta años.4

Me he entrenado en la vía de la estrategia desde mi juventud, y a la edad de trece años me batí por primera vez en duelo. Mi adversario se llamaba Arima Kihei, adepto del sable de la escuela Shintô-ryû, y lo vencí. A la edad de dieciséis años vencí a un poderoso adepto llamado Akiyama, originario de la prefectura de Tajima.5 A la edad de veintiún años fui a Kyoto y me batí en duelo con varios adeptos de sable de escuelas famosas, pero nunca perdí.

Luego viajé por varios señoríos y regiones, para conocer a los adeptos de diferentes escuelas. Combatí más de sesenta veces,6 pero ni una sola fui vencido. Todo esto pasó entre mi decimotercero y mi vigésimo octavo o vigésimo noveno año.

A la edad de treinta años reflexioné y me di cuenta de que si había vencido lo había hecho sin haber alcanzado la última etapa de la estrategia. Quizá porque mi disposición natural para la vía me había impedido separarme de los principios universales, quizá porque mis adversarios carecían de capacidad en estrategia.

Continué entrenándome y buscando, de la mañana a la noche, alcanzar una razón más profunda. Al llegar a los cincuenta años, me encontré de forma natural en la vía de la estrategia.

Desde ese día, vivo sin la necesidad de seguir buscando la vía.7 Cuando aplico la razón de la estrategia a la vía de diferentes artes y artesanados, ya no necesito maestro en ningún ámbito. Por eso, para crear este escrito no recurro a los antiguos escritos búdicos o confucionistas ni utilizo los ejemplos antiguos del arte y las crónicas militares.

Comencé a escribir el diez del décimo mes, por la noche a la hora del tigre,8 a fin de expresar el verdadero pensamiento de mi escuela, reflejando mi espíritu en el espejo de la vía del cielo y de Kannon.

La estrategia es la práctica necesaria en las familias de guerreros.9 Quien dirige la guerra debe aprenderla, y los soldados deberían también conocerla. Hoy en día raros son los guerreros que conocen bien la vía de la estrategia.

Por lo que respecta a la vía, existen varias. La ley del budismo es la vía que salva a los hombres. La vía del confucionismo es la que lleva a la precisión en literatura. La medicina es la vía que cura las enfermedades. El poeta enseña la vía de la poesía. Existen numerosas vías en el arte, la del hombre de buen gusto,(3) la del adepto de tiro al arco y de otras artes y la del artesanado. Los adeptos se entrenan en ella a su manera, según su forma de pensar, y las aman según sus disposiciones. Pero muy pocos aman la vía de la estrategia.

En principio, los guerreros deben familiarizarse con lo que se denomina las dos vías, la literatura y las artes marciales. Es su vía. Aunque uno sea torpe, debe perseverar en la estrategia en razón de su situación.

Lo que un guerrero debe tener siempre presente es la vía de la muerte. Pero la vía de la muerte no está reservada únicamente a los guerreros. Un monje, una mujer, un campesino, cualquier persona puede determinarse a morir por causa de obligación social o de honor. En la vía en que los guerreros practican la estrategia, la línea de conducta debe ser superar a los otros en todos los ámbitos. Un guerrero debe ganar en combate contra uno o varios, honrar el nombre de su señor y el suyo, y establecer su situación gracias a la virtud de la estrategia. Algunas personas piensan quizá que, incluso si aprenden la vía de la estrategia, no les será útil en la práctica real. Sobre este punto, basta con entrenarse para que sea útil en cualquier momento y enseñarla para que sea útil en todas las cosas. Tal debe ser la verdadera vía de la estrategia.

A propósito de la vía de la estrategia

Desde China hasta Japón, desde hace mucho tiempo, se denomina adepto de la estrategia a quien practica esta vía. Para un guerrero, no es posible no estudiarla.10 Actualmente, hay muchas personas que se declaran adeptas de la estrategia, pero por regla general sólo practican el sable. Recientemente, los sacerdotes sintoístas de Kantori y de Kashima, en la prefectura de Hitachi,11 (4) han fundado escuelas diciendo que el arte les había sido transmitido por los dioses, y han difundido su arte en diferentes señoríos.

Entre los diez talentos y las siete artes(5) conocidas desde hace mucho tiempo, la estrategia se considera un ámbito pragmático.(6) Puesto que es un ámbito pragmático, no conviene limitarlo a la sola técnica del sable. A partir de los únicos principios(7) del sable,(8) podréis comprender bien el sable y distaréis de estar conformes con el principio de la estrategia.

Hay personas cuya profesión consiste en vender las artes. Se tratan a sí mismos como mercancías y fabrican objetos con el objeto de venderlos. Esta actitud equivale a separar en un acto la flor y el fruto. Y es preciso decir que el fruto apenas existe. Decoran la vía de la estrategia con colores llamativos, hacen alarde de las técnicas y enseñan esta vía creando un dojo y luego otro. Quien quiere aprender esta vía para lucrarse debe recordar el dicho: “La estrategia mal aprendida es causa de graves heridas”.12

Generalmente existen cuatro vías13 para pasar por la vida;(9) éstas son las del guerrero, del campesino, del artesano y del comerciante.

La primera es la vía del campesino. Los campesinos preparan las diferentes herramientas, están atentos a los cambios de estación, año tras año. Ésta es la vía del campesino.

La segunda vía es la del comerciante. Un fabricante de saké, por ejemplo, compra los productos necesarios y obtiene beneficios en función de la calidad de su producción; así es como pasa por la vida. Todos los comerciantes pasan por la vida obteniendo más o menos beneficios de su comercio. Ésta es la vía del comercio.

La tercera vía es la del guerrero. Los guerreros deben fabricar diversas armas y conocer el valor(10) de cada una. Ésta es la vía del guerrero. Sin aprender el manejo de las armas, sin conocer la ventaja de cada una de ellas, un guerrero carece, en cierta medida, de educación.

La cuarta vía es la del artesano. Un carpintero sigue su vía fabricando hábilmente diferentes herramientas y haciendo buen uso de ellas. Traza correctamente el plano de las construcciones utilizando hilos negros(11) y una escuadra. Pasa por la vida con su arte sin desperdiciar un minuto.

Así deben ser las cuatro vías: del guerrero, del campesino, del artesano y del comerciante.

Voy a hablar de la estrategia y la compararé con la vía del carpintero. Esta comparación trata sobre la casa que construyen los carpinteros. Se dice por ejemplo, casa14 noble, casa de guerrero, las Cuatro Casas.(12) Se habla también de la decadencia o la continuidad de una casa, se dice también (en el ámbito del arte) tal corriente, tal estilo, tal casa.(13) Si hago la comparación con la vía del carpintero, es porque el término casa se emplea de este modo.

La palabra daiku carpintero se escribe dai, ampliamente, ku, ingeniárselas para. Asimismo, la vía de la estrategia se establece mediante una gran ingeniosidad.

Por eso la comparo con la del carpintero. Para aprender la estrategia, hay que contemplar esos escritos y entrenarse sin cesar, maestro y discípulo juntos de modo que el maestro sea la aguja y el discípulo el hilo.

Comparación de la vía de la estrategia con la del carpintero

Un general debe, al igual que un...



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