Introducción al autor, la época y la obra
Robert Louis Stevenson nació en Edimburgo (Escocia) el 4 de noviembre de 1850. Desde niño, sintió una gran pasión por los viajes que permiten conocer nuevos mundos y tener la sensación de haber huido al mar libre. Era natural, por tanto, que el joven Robert no se sintiera satisfecho con la forma de vida que necesariamente lleva consigo ejercer la profesión de ingeniero o de abogado. Empezó, en efecto, la primera carrera y terminó los estudios de jurisprudencia. Sin embargo, nunca llegó a desempeñar ningún cargo que estuviera relacionado con ninguna de estas especialidades.
Su poderosa imaginación lo impulsaba a dar rienda suelta a sus deseos de aventuras y de visitar nuevas tierras. De este modo, como desde muy temprana edad había tenido una gran afición literaria y una extraordinaria habilidad en el campo de las letras, no encontró un medio mejor de realizar sus sueños que poniéndose a escribir. Empezó publicando algunos ensayos. Pero fueron sus viajes a Bélgica y a Francia los que le inspiraron sus primeras obras de relatos sorprendentes y repletos de fantasía. Al nacimiento del escritor contribuyó también innegablemente su naturaleza física, débil y enfermiza. Lo que no podía llevar a cabo en la práctica debía surgir, como fruto quizá del desahogo, en las páginas de unos libros llenos de emociones y de aventuras.
A pesar de todo, a lo largo de su vida Stevenson no sólo consiguió desplegar su imaginación en un considerable número de obras, sino que también logró realizar de hecho aquello que había sido siempre su máxima ilusión: recorrer mundos extraños y exóticos. En 1879, se traslada a California con una mujer que había conocido en Paris y que luego había de ser su esposa. Al año siguiente, sin embargo, su salud empieza a declinar seriamente y decide regresar a Europa, a fin de residir en varios sanatorios. En 1887, viendo que sus dolencias se acrecientan cada vez más, inicia diversos viajes por las islas de los mares del Sur. Atraído quizá por el exotismo, así como también por la idea de encontrar unos aires más saludables que aliviaran la afección pulmonar que padecía, se estableció definitivamente en Samoa, en una población llamada Vailina. Allí todo era muevo y apacible, Pero en 1894 la muerte le sobrevino casi súbitamente, en forma de una hemorragia cerebral, cuando probablemente había conseguido la realización de sus ideales más acariciados. Su cuerpo fue enterrado en el monte Vaea, cerca del poblado que lo había acogido con afecto y respeto.
Stevenson, igual que otros muchos autores, únicamente fue apreciado en su justo y alto valor después de su muerte. No obstante, ya en vida, el enorme poder de su imaginación logró atraer el interés del gran público que quedaba subyugado por la rara habilidad de combinar lo real con lo extraordinario y ficticio, No sólo los personajes que creaba resultaban de carne y hueso, fruto de su propia experiencia y de la precisa atención que ponía en todo lo que lo rodeaba, sino que también las aventuras nacidas de su facultad imaginativa parecían poseer la cualidad sorprendente de la realidad. Las tramas de sus obras dan la impresión de ser reales e incluso históricas y, de hecho, se basan en datos y en acontecimientos que tienen un fundamento o bien un marco concreto dentro de la historia.
Por esto, antes de empezar la lectura de las novelas más emocionantes y atractivas de Robert Louis Stevenson, será útil y orientador estudiar sus posibilidades de realidad, así como el fondo histórico que les da vida y les otorga la cualidad especial de hacer verídico lo que es ficticio. Porque, como observa acertadamente E. Cecchi, una de las características más sobresalientes de Stevenson es precisamente “la facultad de conferir a las imágenes la veracidad de un documento”.
LAS TIERRAS ALTAS DE ESCOCIA (Highlanders)
Las aventuras de David Balfour (Kidnapped: Secuestrado) y El señor de Ballantrae nos trasladan a la mitad del siglo XVIII, concretamente a la época en que tiene lugar en el reino británico el último enfrentamiento entre jacobitas y lealistas. En Inglaterra se daba el nombre de «jacobitas» a aquellos que constituían el partido legitimista escocés e irlandés que permaneció fiel a la causa de Jacobo II. Varios años más tarde, sin embargo, siguieron llamándose del mismo modo los que lucharon a favor de Carlos Estuardo en contra de la casa de Hannover. Es en este periodo cuando se desarrolla la acción de las dos novelas de Stevenson.
En efecto, según consta por la historia, en el mes de junio de 1744 un joven llamado Carlos Estuardo, nieto de Jacobo II, salió de Francia para desembarcar en tierras escocesas. Allí encontró la misma fidelidad que sus habitantes habían profesado siempre por su familia. Con solo seis mil hombres, Carlos Estuardo pudo invadir Inglaterra y llegar hasta Derbry. Su propósito era destronar al actual rey, Jorge II del principado de Hannover, a fin de restaurar en el trono inglés a la dinastía de los Estuardo. Quienes se opusieron a este intento fueron los lealistas, propugnadores de Jorge II. Si los lealistas no hubieran reaccionado, llamando a un ejército del continente, el joven pretendiente de la corona habría logrado su objetivo, ya que los escoceses se mostraron una vez más como los mejores soldados de la isla. En el mes de abril de 1746, no obstante, Carlos Estuardo fue vencido en Culloden, viéndose obligado a regresar nuevamente a Francia. Tras una dura lucha, los escoceses tuvieron que someterse, aunque desde aquel momento los regimientos reclutados en aquellas tierras figuraron entre los más valientes y esforzados del reino.
Este marco histórico concreto da pie a Stevenson para iniciar y desplegar las variadas y sorprendentes vicisitudes tanto del señor de Ballantrae como de David Balfour. Por una parte, por decisión de la familia, al señor de Ballantrae le tocará en suerte alistarse en las tropas que lucharon a favor de Carlos Estuardo, mientras que su hermano se quedará en la casa paterna siguiendo fiel a Jorge II. Será precisamente en Culloden donde se producirá la primera muerte aparente del protagonista. Por otra parte, David Balfour es el amigo y el compañero de fatigas de un jacobita llamado Alan Breck, injustamente acusado por el asesinato de Colin Campbell, en una época algo posterior (1751) en que los caballeros partidarios de Carlos Estuardo tienen que huir del país o bien refugiarse en la zona más alta de Escocia que había sido precisamente el núcleo de la resistencia jacobita.
A este respecto, además de los hechos históricos que ocasionan el planteamiento de las dos novelas, es evidente que un material todavía más importante y decisivo es el marco geográfico de las Tierras Altas de Escocia (Highlands), juntamente con las características peculiares de sus habitantes (highlanders).
Como han notado acertadamente numerosos críticos, Stevenson parece hallarse en su mejor ambiente cuando sus narraciones transcurren en su misma Escocia natal. Perfecto conocedor del paisaje, de los bosques y de las tierras montañosas de aquella región llena de misterio y de leyenda, el autor se desenvuelve a sus anchas gracias a lo que es un producto de la atenta observación. En este sentido, los viajes y las idas y venidas de David Balfour por tierras escocesas constituyen una brillante muestra de este hecho.
Al mismo tiempo, el carácter curioso y atractivo de los habitantes de las Tierras Altas representa un elemento valioso con respecto al fondo que da vida y anima la trama. Los highlanders son célebres en la historia por su energía y su valor guerrero. Dividido en clanes enemigos, este pueblo belicoso peleó durante siglos enteros contra los ingleses, habiendo sido su último esfuerzo la campaña en favor del príncipe Carlos Estuardo que terminó con la derrota de Culloden. A pesar de todo, también en este caso dieron muestras de sus grandes cualidades para la guerra. Recordemos de nuevo que unos cuantos miles de combatientes bastaron al joven príncipe para adueñarse prácticamente de todo el país. No obstante, los highlanders son famosos también por su alto espíritu caballeresco y poético. En su apariencia aguerrida y salvaje, los habitantes de las Tierras Altas de Escocia poseen un elevado sentido de la hospitalidad y del humanismo. Por esto David Balfour piensa en su interior acerca de aquellos hombres: «Si éstos son los salvajes highlanders, ojalá mi propia gente fuese más salvaje».
Como dato complementario, hay que consignar aqui que Stevenson escribió también una segunda parte de ¡Secuestrado! o Las aventuras de David Balfour con el titulo de Catriona. Siguiendo el mismo estilo documental, la novela recoge las memorias posteriores de David Balfour en su patria y fuera de ella. La parte más importante de la obra es aquella en que David intenta la absolución de su amigo Alan Breck, sobre el que pesa todavía la injusta acusación de haber asesinado a Colin Campbell. Catriona es la hija de un renegado llamado James Moore, con la que David se promete y luego se casa.
Tanto en El señor de Ballantrae como en Las aventuras de David Balfour, el marco histórico y ambiental confiere a las obras su carácter de veracidad y de sorprendente realismo. Sin duda alguna, Stevenson se asoma a la historia y a la patria real que lo vio nacer con el afán de dar rienda suelta a una imaginación que anhela el movimiento y el placer de la peripecia. Pero...