Soria / Azar | El Guillermo | E-Book | www2.sack.de
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E-Book, Spanisch, Band 377, 142 Seiten

Reihe: Teatro

Soria / Azar El Guillermo


1. Auflage 2010
ISBN: 978-84-9897-790-5
Verlag: Linkgua
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)

E-Book, Spanisch, Band 377, 142 Seiten

Reihe: Teatro

ISBN: 978-84-9897-790-5
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El Guillermo de Francisco Soria puede ser considerada una comedia de capa y espada, en la que permanentemente se pone en juego el honor de sus personajes principales. Fragmento de la obra  Jornada primera   (Salen Arnaldo y Chasco, forcejeando con un puñal.)   Arnaldo: Déjame, Chasco, morir por mi mano.   Chasco: No haré tal. Refiéreme antes tu mal, ya que al infierno te has de ir.   Arnaldo: Suelta.   Chasco: No quiero.   Arnaldo: Villano, 5 vive Dios que a ti también tengo de matarte.   Chasco: ¿Quién te ha dicho que soy marrano, que en día de tanto placer me quieres, señor, matar? 10   Arnaldo: Éste es mi mayor pesar. suelta el puñal.   Chasco: No ha de ser.   Arnaldo: Pues tómalo, que, en rigor, no ha de hacer, con pena tal, Chasco, menos el puñal que lo que hará mi dolor. Hoy que veo se enajena Leonor y que me olvidó, ¿para qué pretendo yo más puñal que aquesta pena? 20 

Se sabe que fue un escritor mexicano nacido en Tlaxcala, México. José Mariano Beristáin de Souza lo califica de poeta ingenioso, fácil y modesto, y feliz imitador de don Pedro Calderón de la Barca. Formaba parte del teatro novohispano.
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Jornada primera


(Salen Arnaldo y Chasco, forcejeando con un puñal.)

ArnaldoDéjame, Chasco, morir

por mi mano.

Chasco No haré tal.

Refiéreme antes tu mal,

ya que al infierno te has de ir.

ArnaldoSuelta.

Chasco No quiero.

Arnaldo Villano,5

vive Dios que a ti también

tengo de matarte.

Chasco ¿Quién

te ha dicho que soy marrano,

que en día de tanto placer

me quieres, señor, matar?10

ArnaldoÉste es mi mayor pesar.

suelta el puñal.

Chasco No ha de ser.

ArnaldoPues tómalo, que, en rigor,

no ha de hacer, con pena tal,

Chasco, menos el puñal

que lo que hará mi dolor.

Hoy que veo se enajena

Leonor y que me olvidó,

¿para qué pretendo yo

más puñal que aquesta pena?20

ChascoA fe que en la ventregada,

para mí son glorias todas,

y más dos pares de bodas,

que hacen la fiesta doblada;

pues Carlos, del duque hermano,

también casa con Matilde,

y yo no he de perder tilde

de festín tan soberano.

Arnaldo¡Ay, ingrata mujer! ¿Quién

después de oírte creyera30

de ti tal cosa?

Chasco Cualquiera

que la conociera bien,

que es consecuencia innegable

que yo llegue a conocer

siempre que dice: «¿Es mujer

ésta? —Sí. Luego, es mudable.»

ArnaldoCon amantes esperanzas

aseguró más mi muerte.

ChascoSi no fuera de esta suerte,

¿cómo había de haber mudanzas?40

ArnaldoTú sabes con cuántas veras

me las llegó a dar Leonor.

ChascoNo estuvo en eso el error.

Arnaldo¿Pues en qué?

Chasco En que la creyeras.

Arnaldo¡Ay, infelice! ¿Qué haré

sin sosiego y sin sentido,

con todo mi bien perdido?

Chasco¿Qué harás? Yo te lo diré.

Criaba, con grande esperanza

de hacer con ellas mil pruebas,50

un hortelano unas brevas,

para fiesta de su panza.

Todos los días el jumento

salía a verlas y decía:

«aún les falta todavía»,

y se volvía a su aposento.

Pues un día, que amaneció

determinado a cortarlas,

se fue al árbol a buscarlas,

pero pelado le halló.60

Y, para realce del chiste,

grabado el tronco tenía

un rótulo que decía:

«Para mí las previniste.»

Lo mismo a ti con Leonor

te pasa, pues la guardaste,

y en amor la maduraste

para el duque, mi señor.

Conque, así, a no poder más,

deja pasión tan molesta;70

madura otra breva, que ésta

se la llevó Barrabás.

ArnaldoTuya es la culpa, Leonor;

que, si me amara tu pecho,

bien pudieras no haber hecho

aquesta ofensa a mi amor.

Mi sangre es tan generosa,

que, en lances de merecer,

ventajas no le ha de hacer

el gran conde de Tolosa,80

tu padre; aunque no le haría

cargo, ingrata, de mi pena,

que no te hiciera él ajena,

si te declararas mía.

De la casa de Angulema,

que la nobleza derrama,

es Arnaldo ilustre rama,

y debiera...

Chasco Ese es el tema.

Arnaldo...atender. Mas, ¡ay de mí!

Detente, pasión celosa,90

que Guillermo es quien la goza,

y su vasallo nací.

El es el mayor señor

de la Francia, y yo soy quien

sus preceptos guarda.

Chasco Bien.

Vengado estás de Leonor,

pues, para ofensas tan claras,

qué más castigo has querido

que haber topado un marido

de condiciones tan raras.100

Hombre tan descompasado,

que de nueve cuartas pasa

su tamaño, y aun escasa

la ponderación ha estado.

Su mano es basa de rueca;

pues yo —con no ser sencilla—

tomara de pantorrilla

lo que él tiene de muñeca.

Tiene también desiguales

(según el sastre asegura)110

los brazos, y de cintura

tiene dos varas cabales.

Y es tan racional caimán

—de quijadas tan forzudo—

que se come un gallo crudo,

sin salsa, caldo ni pan.

Y con grande bizarría,

muy denodado y severo,

se sopla un carnero entero

en el discurso de un día.120

Es tirano, mal sufrido,

osado, cruel, horroroso,

y el hombre más lujurioso

que en Francia se ha conocido.

Y, si oye tocar la caja

de guerra, como si fuera

loco tira la montera,

y hasta las paredes raja.

ArnaldoEs así. Mas centellean

entre tan fieras acciones,130

Chasco, yo no sé qué dones

que le ilustran y hermosean.

ChascoYa con la conversación

que traíamos —descuidados—

por nuestros pasos contados

nos vamos a la función.

Y, como quien no le quiere,

a la sala hemos llegado

de los novios.

(Entran por una puerta y salen por otra. Entre tanto, se ha mudado el teatro en un salón ricamente adornado. Allí se ven el duque y Eleonora, de las manos; Carlos y Matilde, del mismo modo; el obispo, dos pajes con fuentes, toallas, mitra y báculo; Godofre, Laura —con todo el posible acompañamiento— en ademán de que acaban de casarse los príncipes. Suena música y cantan.)

Arnaldo Desdichado

del que esto mira y no muere.140

(Cantan.)«El más luciente Febo

en Aquitania,

de singularidades

hoy hace gala,

pues afable halla,

en su feliz consorcio,

la mayor gracia.»

ObispoVuestra alteza, gran señor,

de la beldad soberana

de Eleonora, mi señora,150

goce por edades largas.

Y vuexcelencia también

logre, con feliz prosapia,

de la señora Matilde

la unión hermosa y gallarda.

De entrambos ilustres troncos,

ramas sucesoras nazcan,

que hereden la monarquía

de la corona de Francia.

Carlos (En pie.)Mil años os guarde el cielo,160

santo obispo de Pictavia,

que, bodas por vuestra mano,

fuerza es que consigo traigan

mil bendiciones y dichas.

Obispo(Aparte.)(¡Guillermo no habla palabra!)

(Cantan.)«En venturas, su hermano

feliz le iguala;

pues, olmo generoso

de ilustres ramas,

fina le abraza170

hiedra, de quien espera

púrpuras Francia.»

Duque (Aparte.)(¡Ay de mí! ¡Valedme, cielos!)

Todo es zozobrar en ansias,

todo es naufragar incendios,

que Matilde los apaga

y Matilde los repite.

Eleonora (Aparte.)(¡No sé que tristeza extraña

tiene el duque!) ¡Yo no sé

lo que en mí le desagrada!180

¡Qué desdichada nací!

Arnaldo (Aparte.)(Cuando Guillermo se casa,

¿tristes pasiones al rostro,

desde el corazón,...



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