Rodríguez Díaz | Género, jóvenes e Iglesia | E-Book | www2.sack.de
E-Book

E-Book, Spanisch, Band 129, 196 Seiten

Reihe: 100xUNO

Rodríguez Díaz Género, jóvenes e Iglesia

Juntar las piezas
1. Auflage 2024
ISBN: 978-84-1339-513-5
Verlag: Ediciones Encuentro
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)

Juntar las piezas

E-Book, Spanisch, Band 129, 196 Seiten

Reihe: 100xUNO

ISBN: 978-84-1339-513-5
Verlag: Ediciones Encuentro
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)



Alrededor del género se ha abierto una enorme brecha que separa a padres e hijos, nietos y abuelos. No hay quien se entienda y se escuche. En las familias es motivo de disputa, los hijos no se sienten acogidos y los padres se frustran ante ideas tan desconocidas para ellos. Género, jóvenes e iglesia propone otra forma de mirarse y dialogar. Un camino de acercamiento donde parecía imposible. Entender desde el cristianismo la cuestión del género puede facilitarnos construir puentes hacia nuestros hijos o padres. La autora nos cuenta la maravilla, mal entendida muchas veces, que puede ser para los jóvenes la propuesta de la Iglesia en torno a estos temas; y también lo que le falta a la misma para poder entender bien a las nuevas generaciones.

Marta Rodríguez Díaz (Madrid, 1979) es la quinta de seis hermanos. Doctora en Filosofía en la Pontificia Universidad Gregoriana, con un doctorado sobre las raíces filosóficas de las teorías de género. Su disertación obtuvo el Premio Bellarmino 2022 por la mejor tesis doctoral de la Gregoriana, y el Premio De Lubac 2023, por la mejor tesis en lengua no francesa de todas las universidades pontificias de Roma. Es profesora en la Facultad de Filosofía del Ateneo Pontificio Regina Apostolorum, y coordinadora del área académica del Instituto de Estudios sobre la mujer del mismo Ateneo. Es directora académica del curso en «Género, sexo y educación», de la Universidad Francisco de Vitoria en colaboración con el Regina Apostolorum. Fue responsable del Dicasterio para Laicos, Familia y Vida y actualmente imparte conferencias y charlas en varios lugares del mundo.
Rodríguez Díaz Género, jóvenes e Iglesia jetzt bestellen!

Autoren/Hrsg.


Weitere Infos & Material


Preámbulo

DEL CAMPO DE BATALLA AL ARTE JAPONÉS

Todos tenemos temas de los que evitamos hablar con algunos amigos. Si yo soy del Real Madrid y tengo un primo muy querido que es forofo del Barcelona, quizás hemos aprendido a comentar elegantemente el resultado del clásico, y a hacerlo con una dosis de austeridad y discreción para no herir sensibilidades. Lo mismo cuando hay discrepancias fuertes en el ámbito político. No es que no se pueda hablar de todo, pero sabemos que en ciertas ocasiones es mejor buscar lo que une, y no entrar al trapo en temas conflictivos en los que es fácil ofender o crear tensión.

De entre todos los temas difíciles de afrontar, quizás la cuestión del género se lleva la palma. Tiene un potencial explosivo considerable. ¿A qué me refiero? A que cuando entramos al campo de juego es muy fácil que se transforme en batalla, con heridos de guerra y todo. Los motivos de esta conflictividad potencial son de distinto orden. En una síntesis extrema, podríamos decir que se debe a que no sabemos de qué hablamos y a que encima lo hacemos mal. Esta respuesta tan sintética y quizás atrevida merece una justificación.

En primer lugar, creo que no sabemos bien de qué hablamos. Con esta afirmación no pretendo tachar a nadie de ignorante, ciertamente. Lo que quiero sugerir es que no siempre resulta claro desde qué perspectiva estamos afrontando la cuestión. Al hablar de género, muchos pueden tener en la cabeza el ámbito político: las leyes y políticas que permanentemente se proponen en los distintos países: leyes de equidad de género, de violencia de género, de educación, salud, leyes acerca de la transición… Movernos en el registro político trae consigo un determinado tipo de mirada, hecha de creencias, juicios y sensibilidades. La perspectiva política fácilmente nos coloca en la actitud de defensa y ataque, porque además nos solemos mover en una cultura polarizada y que polariza.

Otros, sin embargo, al escuchar la palabra «género» pueden colocarse en el registro más de tipo existencial o experiencial: tienen en la cabeza y en el corazón rostros de personas concretas que viven situaciones a veces dolorosas y no comprendidas: un hijo que acaba de declararse homosexual, un cuñado trans, un mejor amigo que se siente de género no binario… o tal vez la propia experiencia, a veces tan difícil de comprender o de explicar. Este registro provoca un acercamiento distinto, marcado por la empatía y la defensa de quien es percibido como la víctima. En mi opinión, aquí es donde se colocan espontáneamente los jóvenes, naturalmente solidarios.

Un tercer grupo podría acercarse al tema desde una perspectiva propiamente antropológica, interesándose sobre todo por qué es el género, cómo se relaciona con el sexo, cómo se forma la identidad de género… Este ámbito podría parecer más directamente científico, pero tampoco es fácil de afrontar. ¿Por qué? Porque no resulta claro saber qué estamos entendiendo por género exactamente. Se trata de un término equívoco, que puede ser interpretado de modos distintos. Como veremos más adelante, esto es un hecho ampliamente admitido por el mundo del feminismo1.

Así pues, cuando sale la cuestión del género en la conversación, podemos colocarnos inconscientemente en distintos registros: político, existencial, antropológico. Si además somos fieles creyentes y colgamos a ciertas ideas la etiqueta de «a favor de la Iglesia», o «en contra de la Iglesia», se podrían añadir decibelios a la visceralidad con la que nos acercamos, porque sentimos que nos tocan terreno sagrado. Al final, cada registro trae su propio tanque de guerra, hecho de historias, valores, miedos y sensibilidades implícitas o explícitas. Pongo algunos ejemplos, para ser más clara.

En lo personal, reconozco que me acerco a este tema desde la filosofía. Dediqué varios años de mi vida a intentar estudiar el tema a fondo, y de ahí salió mi doctorado, con el tema: Teoría de género: presupuestos y raíces filosóficas2. Al meterme en el ajo me di cuenta de la variedad de matices y significados que puede tener el término «género», y la importancia de comprender los puntos fuertes y los límites de cada uno de ellos para poder avanzar en un diálogo con fundamento científico. Además, vi que la comprensión antropológica que tengamos presupone a su vez unas ciertas categorías que se colocan en otros niveles filosóficos más profundos: gnoseológico3 y metafísico4, y que es necesario explicitar y hacer objeto de debate también. De ahí que mi principal interés cuando se habla del tema sea el de discutir sobre la manera más adecuada de comprender el género desde una antropología de la sexualidad bien fundamentada. Desde esta sensibilidad, admito que a veces me resultaba difícil conectar con quien se acercaba al tema quizás desde una perspectiva más bien política: teniendo en la mente por ejemplo leyes que hay que defender, promover o frenar. Y poco a poco he ido comprendiendo que mi perspectiva era válida, pero que no era la única. El otro punto de vista era igualmente importante, porque es verdad que existen las leyes injustas, intereses económicos, manipulación mediática y educativa. Tener en cuenta todo esto completa la perspectiva y la comprensión de la realidad.

Otro ejemplo, lamentablemente muy típico: la discusión de una madre con su hijo. Surge tal vez el tema en la mesa, y enseguida los dos sacan su armamento para la batalla. El joven se acerca desde una perspectiva existencial: tiene en la cabeza a su mejor amigo gay y a su amiga no binaria. Se conocen y se quieren desde niños. El chico sabe bien lo que han sufrido, sus incomprensiones y soledades. Y por eso no tolera el vocabulario con el que su madre se refiere al tema, y le rechinan prácticamente todas las palabras que utiliza: «ideología», «naturaleza», «no es normal», «Dios no lo quiere» … La madre, por su parte, se frustra ante la incomprensible cerrazón del hijo, y cuanto más impotente se siente, más echa mano de argumentos de autoridad, metiendo a Dios o a la Iglesia en cada uno de ellos, como si fueran sal para sazonar. El resultado es que los dos salen frustrados, pensando que es imposible entenderse en este tema. Se mueven en dos mundos que están a años luz el uno del otro. Y el problema es que están colocados en registros distintos, sin un terreno común ni un campo de juego claro.

Podríamos seguir dando ejemplos, pero tal vez el punto ha quedado claro. Y nos lleva a una primerísima conclusión: si vamos a entrar en el campo de juego del género, será necesario definir desde qué perspectiva lo afrontamos. Es preciso además ser muy honestos con nosotros mismos, y llamar por su nombre a los prejuicios y temores que podrían convertirse en interferencias. Solo esto nos exige hacer silencio, entrar en contacto con nosotros mismos y ser valientes y humildes para decirnos dónde y cómo estamos colocados exactamente. Pero no basta. Decía al inicio que no sabemos bien de qué hablamos cuando hablamos de género, y que quizás solemos hacerlo mal. La distinción de las perspectivas desde las que nos acercamos es un primer paso para hacerlo menos mal, pero no es todo. Para que el género sea un campo de juego y no de batalla, será necesario tener otro tipo de instrumentos, y este es el intento de este libro. Y más aún: no escribo estas líneas mirando la cuestión como un campo minado que está condenada a permanecer como tal. Creo que podríamos verla también como una oportunidad. Y aquí traigo una imagen, que me propuso un amigo muy querido hace pocos días: la del kintsugi. Se trata de un arte japonés por el que se arreglan piezas de cerámica con oro. Quizás esa imagen nos ayude para atisbar un horizonte, que se nos podría abrir gracias a la tremenda crisis provocada por el género. Pero eso vendrá al final. Ahora estamos apenas emprendiendo el camino.

Quizás alguno se esté echando ya para atrás, y preguntándose si vale la pena o no entrar al tema, o si mejor damos la batalla por perdida. Por eso, el primer capítulo nos colocará directamente ante la fractura generacional. Trataremos de entender mejor la escena de la conversación de la madre con su hijo a la que nos referimos antes, y la diversidad de sensibilidades de los jóvenes y los adultos. Escucharemos qué pidieron los jóvenes del Sínodo5 a la Iglesia, para sentirnos interpelados y ver cómo podemos responder mejor a sus necesidades.

A continuación, será necesario comprender los motivos de la equivocidad del término. Para esto, el tercer capítulo afrontará la génesis y su introducción en el ámbito de la psicología, del feminismo y de la política. Esto nos ayudará a comprender algunas ambigüedades y también sensibilidades que se han dado a lo largo de la historia, que explican en parte la confusión de perspectivas a la que me he referido.

El cuarto capítulo nos introduce de lleno en la problemática desde el punto de vista antropológico. Veremos qué proponen las distintas teorías de género, y cómo conciben de manera distinta la relación entre sexo y género, desde puntos de partida filosóficos a veces muy distantes entre sí. El objetivo de este capítulo es dar instrumentos para iluminar el laberinto en el que a veces nos podemos encontrar. Solo si manejamos el tema con una cierta soltura podremos orientar a quienes podrían tener una visión más parcial o incompleta.

En un siguiente...



Ihre Fragen, Wünsche oder Anmerkungen
Vorname*
Nachname*
Ihre E-Mail-Adresse*
Kundennr.
Ihre Nachricht*
Lediglich mit * gekennzeichnete Felder sind Pflichtfelder.
Wenn Sie die im Kontaktformular eingegebenen Daten durch Klick auf den nachfolgenden Button übersenden, erklären Sie sich damit einverstanden, dass wir Ihr Angaben für die Beantwortung Ihrer Anfrage verwenden. Selbstverständlich werden Ihre Daten vertraulich behandelt und nicht an Dritte weitergegeben. Sie können der Verwendung Ihrer Daten jederzeit widersprechen. Das Datenhandling bei Sack Fachmedien erklären wir Ihnen in unserer Datenschutzerklärung.