E-Book, Spanisch, 192 Seiten
Reihe: Fuera de Colección
Pagola Elorza Jesús, maestro interior 4
1. Auflage 2021
ISBN: 978-84-288-3688-3
Verlag: PPC Editorial
Format: EPUB
Kopierschutz: 6 - ePub Watermark
Reavivar la compasión
E-Book, Spanisch, 192 Seiten
Reihe: Fuera de Colección
ISBN: 978-84-288-3688-3
Verlag: PPC Editorial
Format: EPUB
Kopierschutz: 6 - ePub Watermark
José Antonio Pagola es uno de los principales autores en el ámbito de edición religiosa en habla española. Lleva muchos años dedicado casi en exclusiva a la figura de Jesús. Sus escritos e intervenciones animan la vida cristiana de centenares de personas. Autor de diversas obras de teología y pastoral, en PPC ha publicado Jesús, Aproximación Histórica (2013, 12ª ed.), Padre nuestro. Orar con el espíritu de Jesús (2012, 5ª ed.), Salmos para rezar desde la vida (2012, 9ª ed.), Id y curad. Evangelizar el mundo de la salud y la enfermedad (2012, 4ª ed.), El Camino abierto por Jesús. Mateo (2013, 5ª ed.), El Camino abierto por Jesús. Lucas (2013, 4ª ed.), El Camino abierto por Jesús. Juan (2013, 2ªed.), Fijos los ojos en Jesús (2013, 4ª ed.), Jesús y el dinero. Una lectura profética de la crisis (2013), Volver a Jesús (3ª ed., 2014) y Grupos de Jesús (2ª ed., 2014).
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CAPÍTULO 10
ACTUAR COMO JESÚS,
MOVIDOS POR LA COMPASIÓN
SIGNOS DE NUESTRO TIEMPO:
EL INDIVIDUALISMO COMO IDEAL
El individualismo se está convirtiendo en la sociedad de nuestros días en un ideal atractivo. Para muchos, la meta de su vida es llegar a ser «un individuo autodidacta, autosuficiente y autónomo que se basta a sí mismo, no necesita de nadie (excepto para el sexo) y no debe nada a nadie» (Albert Nolan). La felicidad se identifica con la independencia y la autosuficiencia. Es tal la fuerza de este individualismo que incluso los «derechos humanos» son cada vez más los derechos del individuo: para no pocos, el bien común es algo contrario a los derechos del individuo.
En un primer momento, terapeutas y psicólogos pensaban que este individualismo podría conducir a las personas a su autorrealización. Hoy, sin embargo, se está tomando conciencia de su capacidad deshumanizadora. El individualismo está llevando a las personas a la alienación, soledad, falta de amor, incapacidad para las relaciones, infelicidad… El individuo egocéntrico va perdiendo, en mayor o menor grado, el contacto con la realidad.
Este individualismo, propio de la sociedad posmoderna, está también deteriorando la vida de no pocos cristianos. Cada uno se organiza la religión a su gusto. Cada uno sabe mejor que nadie «lo que le va» y «lo que no le va». Lo importante es «gestionar» lo religioso de manera inteligente. Karl Rahner llamaba a este cristianismo «un egoísmo que sabe comportarse decentemente». Pero no hemos de olvidar que ser cristianos no es sentirnos bien ni mal, sino sentir a los que viven mal, pensar en los que sufren y acercarnos a compartir su sufrimiento desde una compasión solidaria.
El individualismo de nuestros días no ayuda tampoco a la búsqueda de una auténtica espiritualidad, pues puede conducir por diferentes caminos a una espiritualidad individualista y egocéntrica. Por eso se hace más necesario que nunca el «discernimiento de espíritus» para no caer en una «espiritualidad a gusto del consumidor». Solo la atención a los que sufren y son víctimas de esta sociedad facilita la liberación de nuestro falso ego. Una espiritualidad que olvide el sufrimiento no pasará de ser una «espiritualidad burguesa».
Johann Baptist Metz, recientemente fallecido, ha venido insistiendo durante muchos años en la necesidad de desarrollar una cultura en cuyo centro esté presente el recuerdo del sufrimiento. «Solo el recuerdo del sufrimiento de los inocentes nos puede humanizar […] ¿Desde dónde pensar de nuevo al hombre? ¿Cómo humanizar la historia? En realidad, yo solo conozco una categoría universal por excelencia, que se llama memoria passionis». Según el teólogo de Münster, el sufrimiento de los inocentes desafía cualquier teoría del hombre, cualquier filosofía, cualquier política o religión que no lo tome en serio.
Cuando se olvida el sufrimiento concreto de las personas, la humanidad corre peligro. Cuando la política utiliza el sufrimiento como estrategia, degrada su propia causa. Cuando el cristianismo vive de espaldas a los que padecen, se deshumaniza. Cuando la espiritualidad no nos lleva a ellos, se aleja del espíritu de Jesús, que siempre actuó movido por la compasión.
25
MOVIDOS POR LA COMPASIÓN
POR EL QUE LLORA
Al iniciar la sesión. Cerramos los ojos… nos relajamos… respiramos con calma… apagamos el ruido en nuestro interior… Voy a escuchar a Jesús… Le abro mi corazón… Jesús, tus palabras me dan vida…
Lucas 7,11-17
11 Iba Jesús camino de una ciudad llamada Naín, e iban con él sus discípulos y mucho gentío. 12 Cuando estaban cerca de la ciudad, resultó que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda; y un gentío considerable de la ciudad la acompañaba.
13 Al verla el Señor se conmovió y le dijo:
–No llores.
14 Se acercó al féretro y lo tocó; los que lo llevaban se pararon. Entonces dijo:
–¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!
15 El muerto se incorporó y comenzó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre.
16 Todos, sobrecogidos, daban gloria a Dios, diciendo:
–Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.
17 La noticia del hecho se divulgó por toda la comarca y por Judea entera.
Después de habernos llamado a ser compasivos como el Padre, Jesús nos ha enseñado cómo es la compasión del Padre por medio de una parábola conmovedora de un pastor bueno y compasivo. Ahora nos lo va a enseñar con su propia vida. Solo siguiendo a Jesús de cerca iremos aprendiendo a ser compasivos como el Padre.
LEEMOS
Pocos relatos nos ayudarán a descubrir con qué compasión actuaba Jesús con los que sufren como este que vamos a leer. Aunque en la narración se habla de un hecho prodigioso realizado por Jesús, toda la atención se centra en su actuación hacia una viuda a la que se le ha muerto su único hijo. El relato es muy expresivo. Es Jesús quien toma la iniciativa, sin que nadie le haya pedido nada. Es él quien fija su mirada en la mujer, se conmueve y le dice: «No llores». Cuando el hijo es devuelto a la vida y se incorpora, Jesús «se lo entrega a su madre». En el relato se describe cuidadosamente la actuación de Jesús, para que los lectores aprendan a reaccionar ante los que sufren, incluso tomando la iniciativa, sin esperar la petición de quien está sufriendo.
Podemos ordenar el relato del siguiente modo: 1) una introducción original: caminando en dirección contraria, dos grupos se encuentran: el cortejo de la vida y el cortejo de la muerte; 2) actuación de Jesús; 3) reacción de los presentes.
1. Original introducción de Lucas (vv. 11-12)
El evangelista comienza su relato con una introducción en la que contrapone dos cortejos: uno, portador de vida; el otro, portador de muerte. Los dos grupos se encuentran en las cercanías de Naín, que, aunque Lucas habla de una ciudad, era una pequeña aldea a 4 kilómetros al sur de Nazaret, al pie del monte llamado Pequeño Hermón, sobre el valle de Jezrael. Actualmente es una aldea árabe de doscientos habitantes a la que llaman Nein.
Al frente del cortejo portador de vida viene Jesús seguido por sus discípulos y un gentío grande de simpatizantes. Al frente del cortejo de la muerte que sale de la aldea traen a un muerto, hijo único de una viuda, a la que acompaña un gentío considerable camino del cementerio. Lucas sugiere que la intervención de Jesús se produce cuando los dos grupos se encuentran. Sorprende que el evangelista no diga nada de los sentimientos de ninguno de los grupos, sobre todo del grupo que acompaña a la madre. No sabemos si caminan lamentándose o en silencio. La madre tampoco dice nada. Luego sabremos por Jesús que está llorando en silencio. Al parecer, Lucas solo quiere poner de relieve los sentimientos de Jesús ante una escena tan dramática.
En pocas palabras, el evangelista nos ha descrito la situación trágica de la mujer. Es viuda, sin un esposo que la pueda cuidar y proteger en aquella sociedad dominada por los varones. Le quedaba solo un hijo en el que poder confiar en el futuro. Era su único consuelo. Pero también este acaba de morir. El impacto de su desgracia ha sido grande en la aldea, pues un gentío la acompaña a enterrar a su hijo.
2. Actuación de Jesús, movido por su compasión hacia la viuda (vv. 13-15)
El encuentro de Jesús con esta mujer ha sido inesperado. Jesús venía a anunciar también en esta pequeña aldea la Buena Noticia de Dios. ¿Cuál será su reacción? El narrador describe su actuación de manera expresiva y detallada. Sin duda, el evangelista lo hace así para que sus lectores puedan aprender a ser compasivos como Jesús. Por vez primera, Lucas llama a Jesús el «Señor», con el título que empleaban los primeros cristianos para llamar a Jesús resucitado. También los que no han conocido a Jesús actuando en Naín podrán aprender a ser compasivos como él si leen el Evangelio y escuchan a Jesús resucitado como Maestro que habita en su interior. ¿Qué es lo que hemos de aprender en concreto?
– Toma la iniciativa. Jesús toma la iniciativa de ayudar a la mujer sin esperar que la mujer se lo pida. Vive siempre muy atento al sufrimiento que va encontrando en su camino. Su corazón es sensible al dolor que le rodea. Por eso, cuando ve a una madre llorando la muerte de su hijo, no se desentiende ni pasa de largo. Se acerca como hermano, como amigo, siempre buscando el bien de los demás.
– Mira a la mujer. Fija sus ojos en ella. No la conoce. Acaba de encontrarse con ella,...




