Owen | El reinado de las sombras | E-Book | www2.sack.de
E-Book

E-Book, Spanisch, 704 Seiten

Reihe: TBR

Owen El reinado de las sombras


1. Auflage 2025
ISBN: 978-84-19621-90-0
Verlag: TBR Editorial
Format: EPUB
Kopierschutz: 6 - ePub Watermark

E-Book, Spanisch, 704 Seiten

Reihe: TBR

ISBN: 978-84-19621-90-0
Verlag: TBR Editorial
Format: EPUB
Kopierschutz: 6 - ePub Watermark



Reven me ha dado las sombras del rey. Intento no caer rendida ante su poder, pero las sombras luchan por apoderarse de mi cuerpo y de mi mente. Todo ha cambiado, ya nada ni nadie es lo que era. Estamos en una batalla a contrarreloj. Y Eidolon, más poderoso que nunca, hará lo que sea por vernos muertos. El futuro de nova está en nuestras manos. En la conclusión de la trilogía 'Dominios', la oscuridad amenaza con invadirlo todo.

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Prólogo

Al principio


Eidolon


Mil años atrás...

No hay nada más sobrecogedor que observar a la mujer que amo tomar el poder mientras la coronan como reina. Este día da la impresión de ser el principio de algo nuevo. Un punto de inflexión en las turbulencias de estas últimas décadas. Incluso el Alineamiento Celestial, que solo ocurre una vez cada cien años, ha llegado hoy para señalar la ocasión, para bendecir y santificar a las nuevas reinas.

Una luz diáfana centellea a través de los ventanales de vidrio policromado de la sala del trono de Aryd. Al principio de la coronación, la radiante luz del sol derramaba rayos de los colores del arcoíris sobre la tarima, pero el eclipse ya está a punto de comenzar.

A través de la ventana lunar sobre los invitados congregados, nuestras tres lunas, que flotan como discos oscuros delante del sol, se acercan poco a poco cada vez más.

A pesar de la creciente oscuridad, las dos mujeres que se encuentran sobre la tarima enfrente de mí resplandecen bajo la luz de los braseros y los faroles que hay por toda la cámara, consiguiendo que las joyas que adornan sus vestidos de gala a juego emitan destellos cegadores. Las hermanas gemelas Esha y Lillnya, de solo veinte solsticios de verano de edad, idénticas en gracia y belleza, se arrodillan ante la multitud de autoritarios y gobernantes.

Pero a mí solo me importa una de ellas.

Esha.

Ella es mi todo. Mi compañera de corazón. Mi compañera de lazo. Jamás nos separaremos. Siempre nos encontraremos, incluso en todas las futuras vidas que podamos tener.

Siempre.

Y, ahora que ella es la reina, juntos seremos imparables.

Me permito recorrer con la mirada la curva de su mejilla, la línea de su mandíbula, la espiral de su oreja, la forma de su cuello. Quiero llevar la boca a ese punto que sé que le hace estremecer con un mero roce. Tal vez cuando haya terminado la coronación. Tengo una fantasía de lo que quiero que hagamos juntos sobre su trono. Está prohibido en un lugar tan sagrado, pero ahora le pertenece a ella y podemos hacer lo que queramos. Cuando hayan terminado las celebraciones y el palacio esté dormido, la traeré hasta aquí para nuestra propia celebración privada.

Tras el repiqueteo de las campanas de la torre sobre nuestras cabezas anunciando a las nuevas soberanas de Aryd, una exclamación de júbilo resuena a mi alrededor, llenando la sala del trono hasta los techos abovedados. El orgullo crece dentro de mí junto a todas las expectativas que tengo para el futuro.

Nuestro futuro.

El mío y el de Esha.

Gobernando juntos durante el resto de nuestras vidas; yo desde el trono del dominio helado de Tyndra y ella compartiendo el trono del dominio desértico de Aryd. Unidos, nos convertiremos en los dominios más fuertes de toda Nova. Traeremos al mundo la paz y la prosperidad que desesperadamente necesitamos después de un siglo de miedo y agitación.

Doy gracias a las diosas.

Las campanas continúan repicando, y un nuevo rugido se une al sonido metálico y musical: la aprobación de las multitudes congregadas alrededor del palacio y a lo largo de la capital de Oaesys. Capto la mirada de Esha al otro lado de la sala y le dirijo una breve sonrisa, aunque nada excesivamente demostrativo. Al fin y al cabo, soy un rey.

Mi reina no me devuelve la sonrisa; no tiene permitido hacer algo así. Esta ocasión y las responsabilidades de las que se está haciendo cargo son solemnes. Estoy seguro de que parece serena para cualquier otra persona, pero yo no necesito nuestro vínculo para sentir que está tan tensa como un ratón del desierto manteniéndose inmóvil ante un felino.

Dado que yo soy su compañero de lazo, sé que podría ayudarla, enviarle consuelo y todo mi amor y mi apoyo a través de nuestra conexión, pero no tengo permitido mantenerla abierta durante su ceremonia de coronación. La suma sacerdotisa no quiere arriesgarse a que el alma equivocada sea designada para gobernar aquí. Aunque tal vez podría correr el riesgo ahora que la coronación ha concluido. Los movimientos nerviosos de Esha durante la ceremonia, la rigidez de su cara y su forma de buscarme con la mirada han empeorado con cada momento que pasaba. Su tensión hace que me entren ganas de romper el protocolo y correr hasta su lado, rodearla con los brazos y calmar sus preocupaciones.

Como me sentaron en mi propio trono a la edad de diez años, ahora que tengo veinticinco soy un rey veterano. Puedo enseñarle cómo se reina, cómo gobernar a su pueblo de la mejor manera posible en las bendiciones y los tormentos que las diosas decidan otorgarle durante su reinado, ya sea hambruna o abundancia.

Rezo para que haya abundancia. Riquezas.

Sin duda, eso será lo mínimo que tendremos, teniendo en cuenta que mi propia madre es la diosa Tyndra. Todos nos merecemos un descanso.

Un heraldo golpea el suelo de mármol con un cetro de bronce tres veces y, a lo largo de la sala del trono, todos tomamos aire lentamente con expectación, incluso mientras continúan las celebraciones en el exterior. La sacerdotisa que ha oficiado la ceremonia coloca las manos sobre las cabezas de las nuevas reinas. Pronuncia una bendición rápida, y después les pide que se pongan en pie.

Entonces, la sacerdotisa sonríe ampliamente y, elevando la voz, proclama:

–Os presento a la reina Lillnya Tabranelle I y la reina Esha Mereneith I de Aryd. Que reinen con sabiduría, gracia y paz durante todos sus veranos.

–¡Durante todos sus veranos! –grito junto a los demás.

Los miembros de la corte caen de rodillas ante las nuevas reinas y se colocan los puños por encima del corazón. Todos a excepción de los soberanos de los otros cinco dominios de Nova; los reyes y reinas de Mariana, Tropikis, Savanah, Salvajis y yo, Eidolon Calix I. Inclinamos las cabezas en señal de respeto mutuo.

Con la ceremonia terminada, todos a excepción de los soberanos salen de la sala del trono con el repiqueteo de las campanas y un charloteo emocionado. Nosotros nos quedamos atrás para la última bendición privada.

Cuando ya se han marchado, la sacerdotisa se aparta a un lado y una ninfa de arena se acerca desde un rincón detrás de ellas. En Aryd, es habitual que las ninfas de arena honren los eventos como los nacimientos e incluso las muertes, al igual que lo hacen las ninfas de hielo en Tyndra, especialmente para la realeza.

Esha no me devuelve la mirada.

Situada entre las hermanas, los labios de la ninfa de arena se mueven con palabras silenciosas. Una bendición. Algún día, pronto, una de ellas hará lo mismo sobre nuestros hijos en sus días del nombre. Tal vez esta misma noche sembraré un bebé en el vientre de Esha y podremos comenzar con nuestro legado juntos.

Sé que no es capaz de oír mis pensamientos en este momento, pero capto un leve vistazo en mi dirección de los ojos color ámbar de mi amada.

Ojos que he observado abrirse mucho y después volverse soñolientos a causa del placer. Ojos que parecen resplandecer con un fuego interno cuando está enfadada o cuando se ríe. Cabello de ébano que se extiende sobre mi almohada y por encima de mi pecho cuando se aovilla contra mí por la noche. Y una mente y un corazón que son mi complemento más auténtico.

¿Cómo he sido tan bendecido como para encontrarla? ¿Para que ella me escoja a mí?

Me siento tentado a pasar un dedo por encima de las líneas serpenteantes e invisibles de nuestro vínculo que marcan mi brazo del mismo modo que marcan el suyo para despertar esa conexión, pero voy a tener que esperar.

La ninfa termina su ritual con un beso, primero sobre la frente de Lillnya y después sobre la de Esha, y entonces nos mira a los demás otra vez.

–Nuevas soberanas –anuncia la ninfa–. Para unirse a vosotros en el gobierno de nuestras tierras bendecido por las diosas.

Le lanzo una mirada furtiva a Esha y le guiño un ojo.

Espero que sus labios se crispen con este momento compartido, pero ella ni siquiera pestañea.

Esha y Lillnya inclinan las cabezas en silencio y después levantan las miradas hasta la ventana lunar. El sol es ahora un halo resplandeciente alrededor de un centro negro. Una vez más, me quedo impresionado por la bendición tan poco común que han recibido en su coronación. Es como si Nova en persona las hubiera bendecido.

Después de que el Alineamiento se desvanezca, saldremos a los jardines y al propio palacio para comenzar una recepción en la que celebraremos el acontecimiento durante las tres próximas noches, en honor a las tres lunas llenas de las que la diosa Aryd es patrona.

Esha hace un gesto con la cabeza a alguien en la parte de atrás y los guardias abren las enormes puertas dobles.

Con mi propio poder heredado de la diosa para controlar y sentir la oscuridad, noto un tirón familiar en las sombras que llenan los rincones y las grietas de la sala; espacios que la luz ha dejado atrás. Un tirón que he sentido durante toda mi vida.

La diosa Tyndra está aquí.

¿Por qué?

Me doy la vuelta y descubro que no se encuentra sola.

Sus cinco hermanas están junto a ella, adornadas de una forma tan espléndida que su belleza resulta casi cegadora.

Frunzo el ceño. Ellas no deberían estar aquí.

La gente no querrá que estén aquí.

No después de estas últimas décadas.

Primero, los Devoradores aparecieron en los océanos e...



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