E-Book, Spanisch, 240 Seiten
McLuhan / Powers La aldea global
1. Auflage 2020
ISBN: 978-84-9784-904-3
Verlag: Gedisa Editorial
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
Transformaciones en la vida y los medios de comunicación mundiales en el siglo XXI
E-Book, Spanisch, 240 Seiten
ISBN: 978-84-9784-904-3
Verlag: Gedisa Editorial
Format: EPUB
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Marshall McLuhan (1911-1980) Fue filósofo y estudioso canadiense. Profesor de literatura inglesa, crítica literaria y teoría de la comunicación. Sus libros 'The Gutemberg Galaxy' y 'Understanding Media' establecieron su reputación internacional como teórico de las comunicaciones y lo convirtieron en uno de los eruditos más famosos y controvertidos de la década de 1960 y 1970. Bruce R. Powers (1909-1992) amigo y colaborador de McLuhan durante mucho tiempo, fue profesor adjunto de Estudios sobre Comunicación en la Universidad de Niágara.
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Prefacio
I
Marshall McLuhan y yo construimos este libro desde dos puntos de vista diferentes: el estético y el tecnológico. Los capítulos 1 al 6 son una meditación estética de cómo Marshall llegó al tétrade a través del arte y la retórica. Los capítulos 7 al 9 se concentran en las tecnologías de comunicación electrónica y demuestran cómo se pueden utilizar tecnologías ultraveloces para postular posibles futuros. Podría determinarse el extremo final de cada tecnología electrónica por su alargamiento o amplificación intensiva. Las cuatro frases del tétrade manifiestan la vida cultural de un artefacto de antemano (ya se trate de una computadora, de una base de datos, de un satélite o de una red de medios globales de comunicación) al demostrar cómo un uso totalmente saturado podría producir lo inverso de la intención original.
Para McLuhan, graficar el uso humano de un artefacto podría predecir lo que la sociedad llegaría a hacer con un nuevo invento. De este modo, se podría aceptar o rechazar desde un comienzo los efectos futuros de cualquier artefacto. Por ejemplo, si se hubiera construido el tétrade de la totalidad de efectos humanos de la energía atómica, podríamos haber llegado a desplegar todos nuestros servicios secretos durante la Segunda Guerra Mundial para frustrar el uso del átomo como arma para cualquier combatiente, incluso nosotros mismos. En épocas más recientes, podríamos haber previsto que los efectos de la píldora anticonceptiva crearían una gran disminución en la tasa de nacimientos en varias sociedades occidentales.
McLuhan creía que una investigación de los preceptos de este libro, su último trabajo en colaboración, probaría su pensamiento más profundo: que las extensiones de la conciencia humana se proyectaban hacia el medio de todo el mundo a través de la electrónica, empujando a la humanidad hacia un futuro robótico. En otras palabras, la naturaleza del hombre estaba siendo traducida rápidamente en sistemas de información, que producirían una enorme sensibilidad global y ningún secreto. Como siempre, el hombre no se percataba de la transformación.
Debido a que el presente es siempre un período de penoso cambio, cada generación tiene una visión del mundo en el pasado: Medusa es vista a través de un escudo lustrado: el espejo retrovisor. Los romanos estaban obsesionados con el mundo de Grecia, los griegos con los tribalistas que los precedieron (incluyendo al gran primitivo Sócrates, a quien Platón adoró toda su vida). Platón no sabía qué había logrado el alfabetismo en el mundo o qué le había hecho a la filosofía. Pasó su vida como un amanuense de Sócrates, convirtiendo la oralidad en una forma de arte como para poder arreglárselas con el nuevo alfabetismo escrito. Pero esto es normal. La gente se pasa la vida imitando en forma razonable lo que se hizo en la era anterior. El hombre del Renacimiento vivía en la Edad Media, con la mente y la imaginación, atravesado profundamente por un clasicismo incondicional. El hombre del siglo XIX vivía en el Renacimiento. Nosotros vivimos en el siglo XIX. La imagen que tenemos de nosotros mismos, desde el punto de vista colectivo, en el mundo occidental pertenece a ese período. Tom Wolfe parece un Horace Greeley reconstituido. Sherlock Holmes reina en la televisión pública como un héroe enciclopédico, una postura que no habría logrado adquirir en la Inglaterra victoriana. El típico hombre suburbano norteamericano vive en el mundo fronterizo del siglo XIX; para él, Luke Skywalker no es más que otro Billy The Kid.
Lo que sucede en la actualidad es que los cambios se producen tan rápidamente que el espejo retrovisor ya no funciona: a velocidades supersónicas, los espejos retrovisores no sirven de mucho. Se debe tener la forma de anticipar el futuro. La humanidad ya no puede, debido a su miedo a lo desconocido, gastar tanta energía en traducir todo lo nuevo en algo viejo sino que debe hacer lo que hace el artista: desarrollar el hábito de acercarse al presente como una tarea, como un medio a ser analizado, discutido, tratado, para que pueda vislumbrarse el futuro con mayor claridad.
El tétrade vuelve a presentar varios futuros; sugiere alternativas experimentales. El tétrade puede entonces cambiar nuestro foco de percepción del pasado al presente. Tomen, por ejemplo, el libro. Xerox da la posibilidad de que cada persona se convierta en su propio editor. Ya no necesitamos imprimir en forma mecánica y repetitiva un texto en particular con muy pocos cambios. Podemos hacer un libro al que la gente puede ir agregándole páginas continuamente, de otros libros si fuera necesario. Agréguenle la base de datos electrónica para la exploración y se podría llegar a tener acceso a las combinaciones más inverosímiles. Las combinaciones inverosímiles producen descubrimiento. La aldea global no es un libro del siglo XIX, uno con expectativas enciclopédicas; es un libro que nunca tiene la respuesta final, que trae el pasado al presente para poder ver un futuro alternativo, un futuro donde toda la economía parezca moverse rápidamente hacia servicios encomendados individualmente, hechos de medida.
Durante sus últimos años, Marshall McLuhan deseaba dirigirse a una nueva generación, una que estaba veinte o veinticinco años más allá de Understanding Media: The Extensions of Man (1964). Dijo que los hijos e hijas de los «Niños de la Flor» transformarían el mundo porque hallarían las palabras para traducir aquello que había sido inexpresable para sus padres.
Para McLuhan, lo inexpresable era aquello que Woodstock y Haight-Ashbury veían como oscuro: que el mundo entero estaba en manos de un material vasto y un cambio psíquico entre los valores del pensamiento lineal, del espacio visual, proporcional y el de los valores de la vida multisensorial, la experiencia del espacio acústico. Desde el punto de vista cultural, lo que sucede en la actualidad es titánico. Necesita un marco de referencia totalmente nuevo. Y McLuhan lo proporciona. Lo presenta en una tríada de nuevos términos: espacio visual, espacio acústico y el tétrade. La aldea global trata de definir y de explicar estos tres términos a medida que muestra cómo la cultura mundial está cambiando para poder aceptar un modo de percepción totalmente distinto; el modo de los distintos núcleos dinámicos.
El espacio visual es el conjunto mental de la civilización occidental, tal como ha procedido durante los últimos 4000 años para esculpir la imagen de sí misma monolítica y lineal, una imagen que enfatiza el funcionamiento del hemisferio izquierdo del cerebro y que, en el proceso, glorifica el razonamiento cuantitativo.
El espacio acústico es una proyección del hemisferio derecho del cerebro humano, una postura mental que aborrece el dar prioridades y rótulos y enfatiza las cualidades tipo norma del pensamiento cualitativo. McLuhan señaló repetidamente que la pasión del conjunto mental del espacio visual deja poco lugar para las alternativas o la participación.
Cuando, por ejemplo, no se establece ninguna condición para dos puntos de vista totalmente diferentes, el resultado es la violencia. Una u otra persona pierde su identidad. El espacio acústico está basado en el holismo, la idea de que no hay un centro cardinal sino varios centros flotando en un sistema cósmico que sólo exalta la diversidad. El modo acústico rechaza la jerarquía; sin embargo, en caso de que existiera la jerarquía, sabe instintivamente que ésta es sólo transitoria.
McLuhan adoptó los valores orientales como primordialmente acústicos. El espacio visual enciclopédico es un modo desarrollado por Platón, pulido por Aristóteles e inyectado en el pensamiento occidental. Los dos sistemas de valor se han interpenetrado durante siglos, seguramente al ser pasados de mano en mano en una forma de impresión lenta. Pero ahora, lo acústico y lo visual están chocando entre sí a la explosiva velocidad de la luz. El flujo eléctrico ha producido un contacto abrasivo entre sociedades diferentes a un nivel global, ocasionando en todo el mundo frecuentes colisiones de valores e irritación cultural, de modo tal que cuando se toma un rehén en Beirut, toda una nación en el otro extremo del mundo, corre riesgo. McLuhan dijo: «En la segunda mitad del siglo XX, el Este correrá en dirección de Occidente y éste abrazará el orientalismo, todo en un intento desesperado para poder soportarse, para evitar la violencia. Sin embargo, la clave para la paz es comprender ambos sistemas en forma simultánea».
En el tétrade puede verse la comprensión simultánea o «conocimiento integrar. McLuhan inventó el tétrade como un medio para valorar el actual cambio cultural entre el espacio acústico y el visual. En la actualidad, todo artefacto del hombre refleja el cambio entre estos dos modos.
En este libro, presentamos un modelo para estudiar el impacto estructural de las tecnologías sobre la sociedad. Este modelo surgió a partir del descubrimiento de que todos los medios de comunicación y las tecnologías poseen una estructura fundamentalmente lingüística. No sólo son como el lenguaje sino que en su forma esencial son lenguaje, cuyo origen proviene de la capacidad del...




