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E-Book

E-Book, Spanisch, Band 285, 180 Seiten

Reihe: Las Tres Edades

Loon Manual del terror


1. Auflage 2018
ISBN: 978-84-17624-04-0
Verlag: Siruela
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)

E-Book, Spanisch, Band 285, 180 Seiten

Reihe: Las Tres Edades

ISBN: 978-84-17624-04-0
Verlag: Siruela
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)



¿Cómo saber si alguien es un vampiro?¿Existen los zombis de verdad... Y las brujas?¿Cómo se convierte alguien en hombre lobo?¿Dónde están las casas encantadas más famosas del mundo? Si te gustan las historias de terror y estremecerte de miedo con sus protagonistas, ¡este libro es para ti! En él encontrarás información sobre el origen de las criaturas más espeluznantes, sus hábitos, las formas que adoptan y cómo luchar contra ellas. Con las singulares ilustraciones de Axel Scheffler, en este Manual del terror hallarás también anécdotas o recomendaciones de libros y películas para convertirte en todo un experto del terror.

Paul van Loon (Geleen, Holanda, 1955), aclamado autor holandés de literatura infantil y juvenil, estudió en la Academia de Arte de Den Bosch. Comenzó su carrera como ilustrador publicando una historia ilustrada en el periódico Brabants Dagblad. En 2009 ganó el premio Kinderjury de Holanda. Es miembro de la orden de caballería Orange-Nassau de su país por sus méritos en beneficio de la sociedad y la cultura.
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Una furia diabólica centelleó en sus ojos rojos; las grandes ventanas de su nariz aguileña se abrieron y temblaron por los bordes, y sus dientes afilados castañearon tras sus labios manchados de sangre como si de una fiera salvaje se tratara.

Drácula (1897), BRAM STOKER

Los vampiros son tal vez los monstruos más admirados y temidos que existen. Sus leyendas circulan por el mundo desde hace siglos y sería difícil encontrar a alguien que no hubiera oído hablar de ellos.

Pero ¿qué es un vampiro? Los vampiros son criaturas que no están vivas, pero tampoco muertas. De hecho, son inmortales. Si lo piensas bien, todo eso es muy raro, pero quien domina el arte del terror sabe que estamos hablando de una realidad alternativa donde todo es posible.

Los vampiros entran en la categoría de «no muertos», un estado intermedio entre la vida y la muerte. Los vampiros pueden ser hombres o mujeres, en cuyo caso se llaman vampiresas. La palabra «vampiro» tiene su origen en las lenguas de Europa del Este y en nuestro idioma aparece registrada por primera vez en el diccionario en 1843.

¿QUÉ HACEN LOS VAMPIROS?

Los vampiros se pasan todo el día durmiendo en el ataúd en el que fueron enterrados, pero por la noche despiertan y salen a buscar sangre, porque ese es su sustento. No consumen ningún otro tipo de alimento. La sangre humana es la que más les gusta. Los vampiros masculinos prefieren la sangre de una mujer, y las vampiresas dan prioridad a la sangre de hombre cuando necesitan saciar su sed. Solo en caso de que no puedan encontrar a ningún humano, se conforman con una gallina o una oveja. Cuando la víctima cae en sus manos, le clavan los colmillos en el cuello y le chupan la sangre de la yugular.

Estos «no muertos» son por tanto criaturas chupasangre. Normalmente visitan a sus víctimas en varias ocasiones, hasta que no les queda ni una gota de sangre en las venas. Entonces, la víctima se transforma también en vampiro y empieza a buscar nuevas almas incautas a las que chuparles la sangre. De esta forma, los vampiros se pueden multiplicar rápidamente. Pero, por suerte, hay métodos efectivos para acabar con ellos.

¿QUÉ ASPECTO TIENEN LOS VAMPIROS?

Vampiros clásicos

En la mayoría de las historias clásicas, los vampiros visten una larga capa negra y el resto de sus prendas también son negras. Nunca se ponen ropa de colores alegres, ni siquiera las vampiresas. Gracias a su vestimenta de color negro, los vampiros desaparecen fácilmente entre las sombras y son casi invisibles por la noche. Esta indumentaria vampírica es muy antigua y se remonta al siglo XIX, cuando apareció la novela Drácula, de Bram Stoker. Los vampiros clásicos también eran reconocibles por sus larguísimas uñas y a veces les crecía pelo en las palmas de las manos.

Vampiros modernos

Los vampiros modernos se ponen todo tipo de ropa: pantalones vaqueros, petos, botas, minifaldas... Depende sobre todo de la ropa que llevaran en el momento de transformarse en vampiros. Los vampiros modernos también llevan todo tipo de peinados, desde una enorme mata de pelo teñida de tres colores hasta una coleta. Algunos incluso se afeitan el cráneo como una bola de billar. Todo vale. Los vampiros modernos están más al tanto de las modas que los clásicos y a veces varían su atuendo. En Jóvenes ocultos, una película de 1987, una pandilla de vampiros punk motorizados aterroriza la ciudad vestidos con largos abrigos de cuero, y en la saga Crepúsculo (2006-2010), de Stephenie Meyer, los vampiros son adolescentes que visten como los demás jóvenes del instituto al que van.

Otros vampiros

Los vampiros descritos aquí arriba aparecen sobre todo en historias de Europa Occidental y América. Pero en otros países, los vampiros a veces tienen un aspecto muy distinto. En China, por ejemplo, hay vampiros con el cuerpo cubierto de pelo verde y son luminiscentes (es decir, emiten luz como las luciérnagas). En Bulgaria, creen que los vampiros solo tienen un agujero en la nariz. En las leyendas japonesas hay un vampiro con forma de gato gigantesco y en Malasia tienen el pelesit, un vampiro con cuerpo de grillo y una cola afilada con la que perforan fácilmente la piel humana.

Colmillos afilados

El arma más importante de un vampiro son sus colmillos, en eso no se diferencian los vampiros clásicos de los modernos. Los colmillos de un vampiro son tan afilados como una aguja, lo cual les permite hacer minúsculos agujeros en el cuello de sus víctimas para chuparles la sangre. Basta con ver dos colmillos afilados en la portada de un libro o el cartel de una película para saber que la historia trata de un vampiro. Los colmillos son el símbolo de los vampiros.

Palidez de cadáver

Los vampiros tienen el rostro tan pálido como un cadáver, y no solo por falta de sangre, sino también por falta de luz natural, porque no toleran la luz del día. Antes de que salga el sol, se esconden en un lugar oscuro para no abrasarse y quedar reducidos a un montón de ceniza. Basta un finísimo haz de luz solar filtrado a través de una ventana mal sellada para quemar la piel de un vampiro. Solo después de una abundante ración de sangre aparece en el pálido rostro del vampiro un poco de color y hasta sus ojos adquieren un tono rojizo.

PROTECCIÓN CONTRA LA LUZ

Los vampiros modernos se aventuran a salir a la luz del día con más frecuencia que los clásicos. Para ello, se protegen con gafas de sol, guantes, sombrero y crema solar con un factor de protección muy alto.

¿DÓNDE SE ESCONDEN?

A los vampiros les gustan los cementerios. Entre los muertos se sienten como en casa. A fin de cuentas, son «no muertos» y, además, en un cementerio tienen muchos sitios para esconderse. Los panteones antiguos eran a menudo auténticas casas con todos los ataúdes de una familia, por lo que ofrecían refugio a muchos vampiros a la vez. Pero si pueden elegir, los vampiros siempre prefieren esconderse en su propio ataúd, por eso van con él a todas partes.

Por dentro, el ataúd de un vampiro está manchado de sangre, porque cuando se encierran al amanecer suelen tener la boca roja. Además, si han sido especialmente glotones y han chupado más sangre de la que en realidad necesitan, mientras duermen se les sale una parte por la boca. Los vampiros suelen guardar en el interior de su ataúd un poco de tierra de su país natal para que les dé fuerzas.

Un vampiro no permanece nunca demasiado tiempo en el mismo sitio. Tienen miedo de que los descubran y, por eso, van de un lado para otro, siempre en busca de un escondite seguro y nuevas víctimas. Si disponen de suficiente dinero, a veces alquilan una habitación o una casa entera y ponen su ataúd en el dormitorio. Antiguamente llevaban su ataúd a todas partes en carroza, en tren o en barco. En la actualidad se complican menos la vida y llaman a una empresa de mudanzas para que trasladen el ataúd a la nueva dirección.

Los vampiros que no tienen ataúd —lo cual puede ocurrir, por ejemplo, porque se convirtieron en vampiros antes de que pudieran enterrarlos— buscan otros sitios oscuros para esconderse: sótanos, viejos almacenes, fábricas abandonadas, los túneles del metro. Sin que nosotros lo sepamos, puede ser que estemos rodeados por ellos.

VAMPIROS VIAJEROS

Obviamente, los vampiros suelen viajar por la noche. Pero a veces encuentran obstáculos y dificultades.

Por algún motivo, no pueden cruzar corrientes de agua. Para ello necesitan la ayuda de alguien, casi siempre delincuentes o gente que, a cambio de dinero, está dispuesta a hacer cualquier cosa sin preguntar nada. Antiguamente se escondían en cajas para atravesar mares y ríos. Ahora es más fácil, porque hay aviones. Los vampiros reservan sus billetes en vuelos nocturnos y viajan a todo lujo en primera clase. El ataúd lo facturan como equipaje y va en la bodega del avión en una caja con una etiqueta en la que pone PLÁTANOS, WHISKY o cualquier otra cosa que pase desapercibida para todo el mundo.

EDAD

El tiempo no significa nada para un vampiro. Cuando alguien recibe varias mordeduras y se transforma en vampiro, ya no cambia nunca de aspecto. Un vampiro de tres mil años podría tener el aspecto físico de un bebé o un niño de diez años, dependiendo de cuándo lo mordieran.

De modo que los vampiros no envejecen, pero dicen que después de beber sangre fresca parecen más jóvenes, como si se hubieran sometido a una especie de cura de rejuvenecimiento. A lo mejor esa es la verdadera razón por la que les gusta tanto la sangre.

Con un poco de suerte, un vampiro puede vivir miles o decenas de miles de años. Siempre y cuando no acabe con él para siempre un cazavampiros, claro.

ESPEJOS Y SOMBRAS

Los vampiros no se reflejan en los espejos, lo cual es bueno, porque seguramente se llevarían un susto de muerte si se vieran tan pálidos y con los colmillos...



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