Llana | Casas del Vedado | E-Book | www2.sack.de
E-Book

E-Book, Spanisch, 103 Seiten

Reihe: Tierra Firme

Llana Casas del Vedado


1. Auflage 2022
ISBN: 978-607-16-7467-8
Verlag: Fondo de Cultura Económica
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)

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Reihe: Tierra Firme

ISBN: 978-607-16-7467-8
Verlag: Fondo de Cultura Económica
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Casas del Vedado reúne once cuentos de María Elena Llana cuyo escenario será siempre el interior de las casas de un barrio emblemático de la burguesía cubana, donde los personajes decidieron enclaustrarse como respuesta a las profundas transformaciones de la infraestructura política y socioeconómica que trajo consigo la Revolución. Los personajes, mayormente femeninos, se quedan habitando espacios enquistados, amurallados, y que, imprecisos, vacilan entre la vida y la muerte, constituyendo una forma de la otredad que igual tiene un fuerte contenido político como una puesta en escena de lo sobrenatural, lo anómalo, lo fantástico.

María Elena Llana (Cienfuegos, 1936) es narradora, periodista y guionista de radio y televisión. Estudió periodismo en La Habana, y se desempeñó en los sectores internacional y cultural. Su primera publicación, el libro titulado La reja (1965), dio paso a una exitosa y reconocida carrera literaria en la que se incluyen los libros de cuentos: Casas del Vedado (1983, por el que recibió el Premio de la Crítica en 1984), Castillos de naipes (1998), Ronda en el malecón y Apenas murmullos (ambos de 2004), En el limbo (2009), Tras la quinta puerta (2014) y El cristal con que se mira (2016); así como las novelas para jóvenes Sueños, sustos y sorpresas (2011) y Desde Marte hasta el parque (2013). Se han publicado recopilaciones de estos cuentos en Cuba, España y los Estados Unidos.
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(1983) nos conduce inmediatamente a un entramado narrativo e insólito que rememora, con firmeza, la tenacidad que existe detrás de su autora. Escribir literatura de corte fantástico y hacerlo en un momento en que las prioridades y los compromisos estéticos recorrían otros caminos literarios, que gozaban de mayor prestigio y popularidad, sitúa a la escritora de (Ediciones R, 1965) en una posición ampliamente revolucionaria. El empeño en aferrarse a un género poco solicitado en Cuba, y en varias zonas de América Latina, en sus tiempos de primigenia escritura, la muestran como una autora que supo leer muy bien el curso de la historia literaria del continente y acertar, más de una vez, con su escritura, en la descripción insólita de los fenómenos más controversiales que rodeaban su mundo creativo, repartido, ciertamente, entre sus dos pasiones fundamentales: la literatura y el periodismo.

María Elena Llana nació en Cienfuegos en 1936 y será testigo y partícipe de las profundas transformaciones que se desarrollarán en Cuba, fundamentalmente a mediados del siglo XX. Recorrerá los diversos y complejos caminos por los que tendrá que transitar su país desde la trinchera que mejor le acomoda: la autenticidad de la palabra. En su experiencia como periodista, así como creadora, Llana siempre logra acoplar con tenacidad ambos rubros y nos enseña permanentemente a sus lectores que las dos entidades son elementos inseparables para comprender su trayectoria escritural. Desde sus primeros pasos como periodista a finales de la década de los cincuenta del siglo XX en el periódico oficio al que llega por vocación y servicio a la sociedad, como ha manifestado en varias entrevistas, hasta sus últimas publicaciones como escritora de ficción, Llana declara su compromiso con una realidad compleja, que no se queda simplemente en el devenir del argumento temático o discursivo, sino que lo acompaña con elegancia técnica, sentido amplio del montaje textual de sus relatos y una fineza expresiva, que sabe recrear con el vocablo preciso, depositada en una variedad espléndida de múltiples y complejos personajes.

Esta destreza técnica nos deja siempre la impresión de que estamos frente a una obra en la que no se escatima la artesanía textual. Llana construye atmósferas desafiantes, escenarios enigmáticos, tramas sensibles y argumentadas, con un sentido estético capital que profundiza con agudeza en sus relatos. Como señala Helen Hernández, en su literatura “se dedicó a contar parte de la vida de los que no estaban presentes en los medios o en la narrativa de por entonces; se dio a la tarea de retratar la imagen —tierna, frustrada y decadente a la vez— de los integrantes de la pequeña burguesía cubana, refugiados en su entorno imaginado dentro de sus enhiestas mansiones, magníficas evidencias del pasado”. El llamado “insilio”, que produjo la condición fantasmal de estos seres descolocados dentro de un nuevo modelo de sociedad es, sin duda, uno de los temas nodales de .

Autora pionera en el género fantástico latinoamericano, Llana opta por tomar el camino menos cómodo, el menos funcional a los tiempos que corrían, en que las literaturas vinculadas a los temas de irrealidad, y en particular a lo fantástico, tenían la etiqueta nociva de la “evasión”. En un momento histórico-social en que sólo se entendían las obras vinculadas con el realismo como verdaderas intérpretes y transmisoras de un momento comprometido con los enérgicos cambios políticos de América Latina, escribir literatura fantástica y demostrar que desde ella se podía observar un según el decir de Alfonso Reyes, de la realidad, resultó una empresa de absoluto temple revolucionario por parte de la escritora.

La gestación de responde, precisamente, a este momento muy particular de las letras cubanas y latinoamericanas. Su posterior publicación, casi dos décadas después de haber sido concebido como libro de cuentos —en su mayoría fantásticos—, también enuncia cambios significativos en las redes intelectuales del continente, en la visión y el posicionamiento del género, así como en las circunstancias particulares de la trayectoria creativa y personal de su autora.

Libro trascendente para nuestras letras latinoamericanas, esta obra, sin duda la de mayor repercusión editorial de Llana, nos conduce por nuevos caminos para entender lo fantástico hispanoamericano. no sólo experimenta con las diversas aristas y los límites del género, sino que nos muestra una faceta que puede conjugar tanto el humor y la ironía como la tristeza y la desolación de una clase social que se quedó atrapada en un espacio intemporal, cíclico y reiterativo. La zona del Vedado, donde se ubican las casonas imperiales de una aristocracia en ruinas, es, casi en su mayoría, el ambiente seleccionado por la autora para narrar las pequeñas y discretas historias de los fantasmas de la élite compuestas por el amor, el incesto, la sensualidad y el humor, entre otros mágicos y versátiles temas. Todo ello en contraste con la decadencia de un mundo de privilegios, la llegada de nuevas formas de pensar y su violento choque con las antiguas generaciones representado en el poder de los objetos sobre lo humano, junto con otros asuntos de enorme relevancia social.

SERES Y OBJETOS DEL VEDADO

El libro está integrado por once relatos de escrupulosa manufactura técnica, aunada a una serie de complejas y atrapantes tramas que nos llevan a desfilar por sus páginas con un deseo, casi frenético, de continuar la lectura de cada uno de ellos de forma consecutiva e inmediata. Aquí sólo haré una reseña breve sobre algunos de los cuentos que me parecen absolutamente imprescindibles para entender el papel trascendental de este libro, y de su autora, en la tradición literaria de lo fantástico en nuestras letras.

abre con un cuento de profunda intensidad y complejidad argumental: “El gobelino”. Este objeto estético que da nombre a la historia, clásico tapiz proveniente de la Manufacture Royale des Gobelins producidos en París, no sólo remite a un pasado suntuoso, a esa porción de grandeza elocuente de las familias adineradas habaneras, sino que estructura la trama narrativa de los constantes “escapes” que realiza su protagonista Silvia, desde una realidad asfixiante y permeada por la enfermedad, hacia un universo único que tendrá como desenlace definitivo la develación de un secreto familiar prohibido y absolutamente reservado a la clandestinidad. El matriarcado, representado en el personaje de la abuela, también exhibe la verticalidad de las relaciones humanas y el profundo deseo de la posesión del destino de los objetos y las personas. Todo esto ajustado al corte exacto de la confección de un cuento fantástico notable.

Como magnífico contrapunto de esta primera puerta de entrada al mundo de tenemos el cuento “En familia”. Fascinante obra que demuestra cómo el humor y lo fantástico pueden ir perfectamente acoplados en una historia original, que basa sus principios en elementos clásicos del género, tomando el motivo del espejo como objeto mediador del umbral fantástico y uniéndolo con la curiosidad de Clarita, personaje protagónico que expresa el modelo de mujer cubana antes de la Revolución: aquella que pudo ir a la universidad, que se graduó como la primera odontóloga de su generación y cuyo deseo por el conocimiento transgrede los límites de “lo posible”, aunque cuelgue inmediatamente su título universitario en una pared, sin ejercer nunca dicha tarea, y se dedique al bordado como las otras mujeres de la familia. El relato también juega con la estructuración de las jerarquías familiares, uniendo el pasado y el presente, a través del espejo, en una mesa colectiva que nos muestra cómo es posible la convivencia entre vivos y muertos en un mismo hogar, siempre y cuando no se transgredan los límites entre estos dos espacios, ni el respeto a las tradiciones mortuorias. Sin duda, es uno de los relatos más excepcionales del libro en el cual Llana nos demuestra toda su destreza técnica y su muy particular sentido del humor, incluso ante la tragedia.

La alternancia de los relatos, es decir, la programación casi de relojería que propone la autora a la hora de organizar la presentación de cada uno de ellos en el índice, y que esta edición del Fondo de Cultura Económica, en su colección Tierra Firme, ha respetado cabal y certeramente, produce en los lectores una serie de sensaciones que se van alternando de manera muy compleja. Del humor casi picaresco de “En familia” pasamos, en “Un abanico chino”, a una historia enigmática, llena de contrastes sociales y de elementos que despliegan una sensualidad notable. Éste es otro gran acierto de la autora: conjuntar varios pasajes plagados de un “discreto erotismo” con la realización de un cuento “casi embrujado” en el que también se embruja a sus lectores. Este mecanismo lo consigue a través del desarrollo de un triángulo amoroso perfecto y transgresor en muchos sentidos. En “Un abanico chino”, Llana experimenta con la economía del “decir”, deja implícitas varias de las desobediencias familiares y juega con el poder del objeto como mecanismo de seducción inevitable.

Una mención aparte merece el cuento “La heredada”, estricto representante de la...



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