E-Book, Spanisch, 112 Seiten
Reihe: Horizontes Educación
Llamas Martínez Cómo enseñar una segunda lengua en el siglo XXI
1. Auflage 2022
ISBN: 978-84-19312-21-1
Verlag: Ediciones Octaedro
Format: EPUB
Kopierschutz: 6 - ePub Watermark
De la teorización pedagógica a la realidad de la praxis docente
E-Book, Spanisch, 112 Seiten
Reihe: Horizontes Educación
ISBN: 978-84-19312-21-1
Verlag: Ediciones Octaedro
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Kopierschutz: 6 - ePub Watermark
En esta obra se hace una reflexión profunda de las razones que han propiciado la realidad que afrontamos los docentes cada día: un alumnado cada vez más desmotivado en los procesos de enseñanza-aprendizaje de una segunda lengua. El punto de partida está en la constatación, según los últimos informes, emitidos por PISA, del dominio deficiente de la competencia lecto-literaria en lengua materna, lo cual condiciona el aprendizaje de otra. Las carencias y déficits de los discentes en la lengua materna dificultan exponencialmente el aprendizaje de un segundo idioma, cosa que lo convierte en la auténtica piedra angular.
El aprendizaje de lenguas extranjeras en España sigue siendo una de las asignaturas pendientes del sistema educativo actual, subordinado a un compendio de teorizaciones pedagógicas que no se ajustan al contexto educativo real en el que han de implementarse y que tampoco abordan con eficacia lo que constituiría un aprendizaje significativo y eficaz del inglés como segundo idioma en las aulas de Educación Secundaria en el siglo XXI.
Aprender un idioma es mucho más que aprender gramática. Es saber comunicarse, entender y hacerse entender, y eso suele hacerse mediante la expresión oral, más conocida como speaking en inglés. De hecho, es una de las cuatro destrezas que se trabajan en la asignatura (speaking, reading, writing y listening) y también una de las más complicadas de dominar. La eficacia del speaking en el inglés es fundamental, y la adquisición y manejo de esta competencia contribuirá indudablemente a la progresiva inclusión y a la paulatina participación del alumnado.
Isabel Llamas Martínez. Licenciada en Traducción e Interpretación en la especialidad de Inglés en la Universidad de Granada. Ejerció como profesora de español en el curso académico 2006-2007 en la Dartford Grammar School (Londres). Desde entonces trabaja como profesora de Enseñanza Secundaria (especialidad Inglés) en la comunidad autónoma de Castilla-la Mancha, alternando con horas de docencia en la Universidad Isabel I de Castilla (Burgos). Se doctoró en Educación en julio de 2021 (sobresaliente cum laude y mención internacional).
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2 La realidad a la que se enfrenta el profesor de Inglés No cabe duda de que uno de los principales problemas a los que se enfrenta el docente en la actualidad hace referencia directa a una lamentable incapacidad política a la hora de otorgar a la educación el estatus y la importancia que le corresponden: la educación como una cuestión de Estado por encima de cualquier tipo de ideología. Nos encontramos ante una pasmosa imposibilidad política incapaz de establecer un pacto de educación coherente y sólido que acabe con los principales escollos de nuestro sistema y que genere seguridad en los diferentes agentes sociales. En palabras de Puelles: Consenso y disenso constituyen el haz y el envés de una misma realidad. (2007:33) No se trata ya de un enorme problema político, sino que, más bien, nos enfrentamos a un complejo problema social. Una educación fundamentada principalmente en la continua derogación e implementación legislativa que desemboca inevitablemente en una evidente falta de planificación y organización por parte del docente actual. Si las continuas reformas educativas están diseñadas con el objetivo primordial de aportar mejoras al sistema, el resultado no debería ser el contrario. Es imposible que los docentes se familiaricen con las incesantes modificaciones normativas, así como con la nueva terminología relativa a estas en el tiempo que transcurre desde que gobierna un partido político hasta que aparece otro que lo cambia todo. Se requiere, en nuestra opinión, un consenso firme en el que prime la formación de los alumnos con leyes educativas que perduren más allá de la formación de cualquier gobierno y que dejen al margen cualquier tipo de ideología política. En esta línea Cámara expone que en España debemos alcanzar: Un pacto que permita sentar unas bases sólidas para un sistema educativo de amplia proyección de futuro, respecto del que cada Gobierno que se forme por la alternancia política inherente al sistema democrático no sienta la tentación o la necesidad de deshacer lo que en aspectos sustanciales hicieron los antecedentes, sin perjuicio de que puedan desplegarse las legítimas políticas propias en este ámbito que no supongan una alteración de las líneas sustanciales de establecimiento y desarrollo del sistema compartidas por todos. (2007:63) El carácter trivial que se le otorga, unido a la clara falta de compromiso serio, hacen de la educación un juego político en el que desgraciadamente se devalúa la importancia y el reconocimiento que debería otorgársele a la institución escolar y al sistema educativo (incluyendo a todos aquellos que de una u otra manera, forman parte de este). A este respecto, y según Vila: Uno de los recursos más importantes de la comunidad en el ámbito de la educación son las escuelas. Sin embargo, muchas veces no se percibe así, sino que la escuela se defiende exclusivamente desde el punto de vista de su influencia educativa directa sobre las niñas y los niños y se olvida que es un recurso educativo para el conjunto de la sociedad. (1998:160) No podemos obviar el hecho de que el único contacto con la educación y el civismo de algunos niños solo se tendrá en la escuela (en concreto para familias marginales). De ahí la gran responsabilidad de toda la comunidad educativa. Además, tras el análisis de resultados cada año y centrándonos ya de lleno en la enseñanza de idiomas, tal vez también sea el momento de asumir que el incremento de horas lectivas en las distintas etapas educativas (en este caso del inglés) es insuficiente si no viene de la mano de otro tipo de medidas y actuaciones que van desde una renovación significativa de herramientas de trabajo, soporte web y dispositivos electrónicos, un replanteamiento y reestructuración importante en el proceso selectivo del docente, una teoría educativa que se aleje de las propuestas utópicas actuales, una mayor inversión en la formación y actualización docente y una reducción significativa de los trámites burocráticos, así como de las ratios desproporcionadas que conforman cada aula. Aspectos todos ellos que no solo imposibilitan, a día de hoy, el progreso educativo, sino que claramente lo obstaculizan, al tiempo que van en detrimento de este. Lamentablemente, en la actualidad hacer un uso adecuado y provechoso de los soportes y dispositivos electrónicos no solo es casi imposible, sino que a nivel material y logístico las instalaciones son obsoletas, el sonido es deficiente y, por tanto, la puesta en práctica de las TIC con frecuencia imposible. Antes de llevar al alumnado a trabajar con ordenadores o incluso previamente a impartir una clase donde los dispositivos electrónicos jueguen un papel fundamental, será necesario tener resuelta la parte técnica. Se requiere una infraestructura tecnológica que incluya todos los recursos necesarios, una formación inicial y permanente del profesorado (de la que hablaremos más adelante), así como una predisposición, una actitud positiva y el convencimiento por parte de los docentes de que esta nueva realidad constituye, a su vez, una necesidad indiscutible. Es evidente que aquellos que pertenecemos a otras generaciones como la X o la Y con frecuencia caemos en el error de asociar de manera directa ocio y nuevas tecnologías con aplicaciones tales como Facebook, Instagram, Twitter, YouTube... Sin embargo, quizás el enfoque adecuado debería ser el de generar espacios de aprendizaje y enseñanza apostando por el uso de las redes sociales y del propio teléfono móvil como claros instrumentos de enseñanza con evidentes cargas motivacionales. No obstante, lamentablemente la utilización del teléfono móvil en el aula con fines pedagógicos se percibe como un objetivo más utópico que realista precisamente por el hecho de que, en clases demasiado numerosas, resulta imposible que un docente controle que los alumnos estén todos realizando las tareas correspondientes, en vez de estar visitando páginas web que nada tienen que ver con la asignatura o manteniendo conversaciones mediante WhatsApp. En lo tocante a las nuevas tecnologías y a la lengua inglesa, cabe resaltar y hacer hincapié en el hecho de que son innumerables las aplicaciones diseñadas para el aprendizaje de idiomas en las que se incluye la posibilidad de corregirse a sí mismo, de escuchar la pronunciación de las palabras mediante un solo clic, etc. Un sinfín de actividades caracterizadas por la incuestionable ventaja de la inmediatez que contribuirían al desarrollo de aspectos tan importantes como la autonomía personal. En palabras de Warschauer y Meskill: La relación entre tecnología y enseñanza y aprendizaje de lenguas ha sido larga y, en muchos sentidos, fructífera. Virtualmente cada tipo de enseñanza de lenguas ha tenido sus propias tecnologías para apoyarla. (2000:304) No obstante, desgraciadamente este factor no es responsabilidad total del docente. En un mundo hiperdesarrollado en lo tocante al ámbito de las llamadas nuevas tecnologías y en el que se promueve constantemente la inclusión de estas en el quehacer cotidiano del profesorado, este aspecto no debería plantear ningún tipo de problema. Por eso es inadmisible que, aún hoy, el docente de inglés no cuente con las herramientas adecuadas y necesarias que le permitan hacer un listening en clase sin ningún tipo de fallo técnico. Es lamentable que todavía en la actualidad los docentes tengan que hacer frente a situaciones frustrantes que imposibilitan la realización de su trabajo a causa de fallos de conexión, problemas de audios, escasez o incluso inexistencia de soportes y dispositivos electrónicos... Que una institución educativa cuente con equipos como salas con ordenadores, proyectores, pizarras digitales, etc., ha dejado de ser una quimera. Pero estas herramientas, si no se usan en consonancia con una buena conexión a internet, sirven de poco. Los centros educativos deben elaborar y generar proyectos estructurados y definidos para hacer de las TIC herramientas reales y útiles dentro del contexto del aula. En el caso de los idiomas, las nuevas tecnologías constituyen de forma rotunda una herramienta que puede ser exponencialmente más provechosa para la enseñanza del idioma por la cantidad de recursos, materiales, ejercicios y escuchas activas que ofrecen. Lo normal sería que esporádicamente pudiera surgir algún tipo de problema o imprevisto, pero de manera excepcional, no como norma. Porque, como bien explica Coll: No es en las TIC, sino en las actividades que llevan a cabo profesores y estudiantes gracias a las posibilidades de comunicación, intercambio, acceso y procesamiento de la información que les ofrecen las TIC, donde hay que buscar las claves para comprender y valorar el alcance de su impacto en la educación escolar, incluido su eventual impacto sobre la mejora de los resultados del aprendizaje. (2004:5) Otro aspecto igualmente fundamental es entender que el uso apropiado de las TIC ha de estar integrado en el proyecto curricular, tener unos objetivos claros que les permitan tanto planificarlo como evaluarlo. El uso y aplicación de las nuevas tecnologías jamás debe entenderse como algo anecdótico o puntual, sino como una poderosa herramienta que debemos incorporar en la tarea docente y utilizar de forma sistemática. Por otro lado, en la actualidad los docentes deben hacer frente y superar un proceso selectivo cuyos contenidos distan mucho de los que después deberán enseñar y transmitir al alumnado. En el caso del inglés, traducciones directas e inversas, ejercicios prácticos y comentarios de texto de un nivel muy por encima del que se obtiene al...