E-Book, Spanisch, 302 Seiten
Reihe: Ensayo
Kuper Amigocracia
1. Auflage 2023
ISBN: 978-84-127084-6-2
Verlag: Capitán Swing Libros
Format: EPUB
Kopierschutz: 6 - ePub Watermark
E-Book, Spanisch, 302 Seiten
Reihe: Ensayo
ISBN: 978-84-127084-6-2
Verlag: Capitán Swing Libros
Format: EPUB
Kopierschutz: 6 - ePub Watermark
Poder. Privilegio. Fiestas. Es un mundo muy pequeño en la cima. Boris Johnson, Michael Gove, David Cameron, George Osborne, Theresa May, Dominic Cummings, Daniel Hannan, Jacob Rees-Mogg: Whitehall está plagado de viejos oxonianos. Han debatido entre ellos en las tutorías, se han enfrentado en las elecciones estudiantiles y han asistido a los mismos bailes y cenas de etiqueta. No son sólo colegas: son compañeros, rivales, amigos. Y, cuando salieron del mundo de los debates estudiantiles para entrar en la escena nacional, llevaron consigo su política universitaria. Trece de los diecisiete primeros ministros británicos de la posguerra estudiaron en la Universidad de Oxford. En Chums, Simon Kuper analiza cómo la atmósfera enrarecida y privilegiada de este estrechísimo grupo de talentos -y las amistades y visiones del mundo que creó- dio forma a la Gran Bretaña moderna. Una mirada condenatoria a la camarilla universitaria convertida en mayoría en la Cámara de los Comunes que abrirá de par en par las puertas de Westminster y cambiará para siempre la forma de ver la democracia del Reino Unido.
Autoren/Hrsg.
Weitere Infos & Material
Introducción
Oxocracia
«Los observadores más sagaces de la vida pública británica se habrán fijado en una particular casta de hombres y mujeres de la clase dirigente. Tienen más de cuarenta y son engreídamente exitosos y exitosamente engreídos, y lo más probable es que hayan sido educados en Oxford».
Cherwell, el periódico universitario de Oxford,
24 de febrero de 1989
Pasas las páginas amarillentas de los periódicos universitarios de la década de los ochenta y ahí están: las mismas caras que hoy monopolizan los telediarios británicos. Boris Johnson elegido presidente de la sociedad de debate Oxford Union; un joven Michael Gove sonriendo descaradamente bajo el titular «¿Cinco son multitud? Revolcón entre las sábanas del quinteto de la Union»; y ambos siendo vendidos junto a Simon Stevens, futuro director ejecutivo del NHS,[1] en una subasta de esclavos de la sociedad de debate.[2]
En 1988 llegué a Oxford con dieciocho años para estudiar Historia y Alemán. Por aquel entonces todavía era una universidad muy británica y bastante chapucera, plagada de acoso sexual, diletantismo y jerez. Gove, Johnson, Jeremy Hunt y el mucho menos destacado David Cameron se acababan de graduar, pero desde mi caótica mesa en el periódico universitario Cherwell informé sobre la nueva hornada de futuros políticos. No podías pasar por alto a Jacob Rees-Mogg, el único universitario que se paseaba por el campus con un traje de chaqueta cruzada, ni a Dan Hannan, quien fundó una popular asociación euroescéptica: la Oxford Campaign for an Independent Britain. El Cherwell era un periódico impreciso, gnómico, una pobre imitación del Private Eye también pobremente escrito, en consonancia con el característico estilo de Oxford, con su incesante ironía y sus chistes incomprensibles para cualquier persona ajena a la universidad. No obstante, visto con perspectiva, resulta que no solo estábamos satirizando a fanfarrones adolescentes sin importancia. Aunque no nos diéramos cuenta, estábamos siendo testigos de la construcción del poder en Inglaterra.
Yo no conocí personalmente a ninguno de los futuros dirigentes porque estábamos separados por el gran cisma que era la guerra de clases en Oxford: yo era de clase media y había estudiado en un colegio público en Londres tras pasar muchos años fuera del país, y ellos habían estudiado en los colegios privados más prestigiosos de Inglaterra, típicamente masculinos. Yo no era más que un voyeur que observaba desde fuera. Hoy, en cambio, tengo un pie en cada mundo: al terminar la universidad, me quedé unos años en el Reino Unido y después emigré en 2002 a París, donde resido desde entonces. No obstante, a través de mi columna en el Financial Times, me he convertido en una suerte de miembro de la clase poderosa de Inglaterra.
Los tories de Oxford, sobre todo quienes fueron educados en Eton, no son solo producto de Oxford; se los educa para tomar el poder desde críos. Un profesor de Literatura Clásica de Oxford compara a Johnson con los abominables atenienses de clase alta de los Diálogos de Platón: habían sido ampliamente corrompidos mucho antes de que fueran a estudiar con Sócrates. Cuando hablamos de los tories de Oxford, resulta imposible desenmarañar la superposición de influencias de la casta, el colegio y la universidad.
Pero estudiar en Oxford marca la diferencia, por lo que la universidad ha de ser tenida en cuenta como una variable independiente. Prueba de ello es que es posible contar la historia de los políticos británicos de los últimos veinticinco años sin tener que hacer apenas referencia a ninguna otra universidad. De hecho, pretendo argüir en este libro que si Johnson, Gove, Hannan, Dominic Cummings y Rees-Mogg no hubieran sido admitidos en Oxford con diecisiete años, jamás se habría producido el Brexit.
La mañana tras el referéndum, el 24 de junio de 2016, mientras veía como los líderes de las dos facciones se paseaban por la pantalla de mi televisor —casi todos, excepto Nigel Farage, estudiantes de Oxford de mi generación—, de repente lo entendí: el Brexit y la clase dirigente de la Inglaterra de nuestros días están fundamentados en la universidad que tan bien conocí. Oxford solo admite a unos tres mil estudiantes al año, es decir, menos del 0,5 por ciento de los británicos nacidos en un mismo año,[3] y aun así, el Reino Unido es una oxocracia; lo es desde hace tiempo. Hemos tenido diecisiete primeros ministros desde 1940 hasta la presidencia de Rishi Sunak, y trece de ellos fueron a Oxford. Churchill, James Callaghan y John Major no fueron a la universidad y Gordon Brown vivía en Edimburgo. Desde 2010, ha habido cinco Gobiernos consecutivos con primeros ministros tories educados en Oxford. Así que merece la pena preguntarse: ¿cómo ha sido Oxford capaz de captar a la casta británica? ¿Y con qué consecuencias?
Trataré de responder a estas preguntas teniendo en cuenta que hay muchas versiones de Oxford. Muchos estudiantes de esta universidad ni siquiera consideran meterse en política, pero, incluso entre los más interesados, hay una gran diferencia entre el Oxford de los estudiantes de colegio público, como Harold Wilson, Margaret Thatcher o Liz Truss, y el Oxford de los educados en Eton, como Harold Macmillan, Cameron o Johnson.
Y hay diferencias importantes pero también similitudes entre, por ejemplo, Macmillan y Johnson. Siempre habrá un tory de colegio privado en cada generación, pero cada año será diferente al del anterior. Mi objetivo es entender en qué aspectos ha cambiado la oxocracia a lo largo del tiempo y en qué aspectos sigue igual.
Aprovecho para explicar qué es y qué no es este libro. Este libro no es una venganza personal contra Oxford; fui muy feliz en la universidad y aprendí mucho en ella. Al haberme criado fuera de Inglaterra, me fascinaba el cotorreo de mis compañeros británicos que habían sido entrenados desde la infancia para hablar con fluidez. Además, no me agobiaban las imposiciones de clase que muchos de mis compañeros padecían. Paseé por el Deer Park del Magdalen, me enamoré perdidamente e hice amistades para toda la vida echando pésimas partidas de críquet o diseccionando canciones indie a las cinco de la mañana.
Este libro tampoco va de enumeraros a toda la gente famosa que he conocido a lo largo de mi vida ni de contar historietas entrañables sobre bromas universitarias para fingir ser parte de un exclusivo club de poder. No pretendo volver a litigar con respecto al referéndum del Brexit ni analizar las miles de razones por las que diecisiete millones de personas votaron abandonar la Unión Europea. No es mi intención argüir que todos aquellos votantes fueron manipulados por los tories de Oxford o por Farage, un personaje clave en este proceso que apenas aparece en este libro. Los tories pro-Brexit no son responsables de la cultura eurófoba en el Reino Unido. Desde 2016 se han llevado a cabo muchos análisis académicos sobre los motivos de aquellos que querían dejar la Unión Europea. Este libro no va a entrar en ese debate. Los votantes son los receptores de la política, pero no son la única fuerza de la sociedad. Por eso, este libro se centrará en los que proveen la política: los políticos. Y, por tanto, también en las opciones que estos ofrecen al electorado.
Tampoco pretendo que sea una narración afectada sobre el intercambio de ocurrencias entre profesores ya fallecidos de Oxford. No es un libro sobre cómo ha cambiado Oxford ni es una biografía sobre Boris Johnson.
Sí es, en cambio, un intento de retratar a un grupo de tories pro-Brexit —mayoritariamente hombres— procedentes de la casta dominante que ascendieron al poder por la vía tradicional: Oxford. Esta casta es solo una pequeña parte de Oxford, pero es importante retratarla porque es omnipresente en la historia política de la Inglaterra contemporánea.
Estos hombres tienen unas creencias atípicas: la mayor parte de los graduados en Oxford votaron quedarse en la Unión Europea en 2016. Los tories pro-Brexit eran una minoría incluso entre los políticos de Oxford en la década de los ochenta. Sus compañeros de clase incluían a buena parte de la camarilla que rodeó a Cameron durante sus años como primer ministro y apoyó su campaña para permanecer en la Unión Europea, así como a algunos futuros líderes del Partido Laborista. Johnson y el graduado en Derecho Keir Starmer acabaron la carrera en Oxford durante el verano de 1987; Cameron se graduó un año después.
Buena parte de la élite de los medios de comunicación también estaba allí, en Oxford. En el curso 1988-1989, dos estudiantes de tercer año llamadas Emma Tucker y Zanny Minton Beddoes compartieron un piso lóbrego junto al canal, cerca de la estación...




