Kersffeld | Contra el imperio | E-Book | www2.sack.de
E-Book

E-Book, Spanisch, 327 Seiten

Reihe: Historia

Kersffeld Contra el imperio

Historia de la Liga Antimperialista de las Américas
1. Auflage 2013
ISBN: 978-607-03-0366-1
Verlag: Siglo XXI Editores México
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)

Historia de la Liga Antimperialista de las Américas

E-Book, Spanisch, 327 Seiten

Reihe: Historia

ISBN: 978-607-03-0366-1
Verlag: Siglo XXI Editores México
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)



A principios de 1925, y a partir de la colaboración entre comunistas mexicanos y estadunidenses, surgió en México la Liga Antimperialista de las Américas (LADLA), una organización impulsada por la Internacional Comunista con la misión de combatir la presencia cada vez más amenazante de Estados Unidos y de otras potencias europeas sobre los países de nuestra región. Su inicial éxito estuvo dado, mayormente, por su capacidad para sumar a obreros y campesinos, junto con intelectuales, artistas y profesionales de las clases medias. En un veloz proceso expansivo, la LADLA conformó filiales y secciones en países como Cuba, Argentina, Colombia, Ecuador, Guatemala y El Salvador, con prestigiosas figuras como las de Diego Rivera, Julio Antonio Mella y José Carlos Mariátegui al frente. Su historia, por más de una década, no fue otra que la del comunismo latinoamericano en un periodo complejo y, sobre todo, fructífero en la búsqueda de sus raíces latinoamericanas y en la construcción de su propia identidad.

Daniel Kersffeld
Kersffeld Contra el imperio jetzt bestellen!

Autoren/Hrsg.


Weitere Infos & Material


1. INTRODUCCIÓN


COMUNISTAS Y ANTIMPERIALISTAS


No resulta posible comprender la historia contemporánea de nuestra región si no se le otorga un lugar preponderante a la labor de los imperialismos estadunidense y europeo en el desarrollo de las modernas características políticas, económicas, sociales y hasta culturales de las actuales naciones latinoamericanas. De igual manera, es necesario tomar en consideración que las distintas luchas por la liberación nacional y la implantación de regímenes con una mayor justicia social fueron constituyéndose en una necesaria contraparte de este proceso de expansión de las potencias centrales. La dialéctica “imperialismo-liberación” se convirtió entonces en una de las claves necesarias para dar cuenta de las contradicciones y ambigüedades de nuestros países latinoamericanos en más de un siglo de historia (González Casanova: 1979: 7).

Dentro de los movimientos de lucha contra el colonialismo, un lugar no menor fue el ocupado en su momento por la Liga Antimperialista de las Américas (LADLA), creada entre 1924 y 1925 como un aspecto particular dentro de la estrategia general de la Komintern para América Latina, que pretendió unir, bajo un mismo espíritu de combatividad, a todos los sectores del continente enemigos de la hegemonía estadunidense y europea en la región, apoyándose para ello en la creciente conciencia latinoamericanista de los grupos obreros, campesinos y de las clases medias. Por otro lado, la expansión por esta misma época de organizaciones rivales, como la Confederación Obrera Panamericana (Copa) primero y el APRA más tarde, no hizo sino consolidar, reforzar y ampliar la estructura interna de la Liga.

Intentar reconstruir la historia de vida de esta entidad supone, al mismo tiempo, un esfuerzo por establecer los clivajes principales en la historia del comunismo latinoamericano durante una breve pero significativa porción de tiempo, entre 1924 y 1935, en la que tres congresos de la Komintern impusieron sucesivos virajes y cambios tácticos de suma importancia. En este sentido, si fue el V Congreso, celebrado en 1924, el que posibilitó el nacimiento de la LADLA al ordenar, al mismo tiempo que la “bolchevización” de los partidos, la creación de organizaciones no proletarias pero de tendencia comunista, el VI Congreso de 1928, en cambio, consagró el viraje táctico y la radicalización de la política de “clase contra clase”, que llevaría a dicha organización a una necesaria reconfiguración y, por dos o tres años, a su virtual desaparición. Finalmente, el VII Congreso, de 1935, al consolidar la tendencia de los frentes populares para el combate al nazifascismo, situando a Washington como uno de los más importantes aliados, se encargaría de sellar la suerte definitiva de la Liga ante la ausencia de su fundamental eje de lucha contra el expansionismo estadunidense, más allá de que algunas secciones nacionales, como la cubana, sobrevivirían por algún tiempo aunque sin mayor incidencia política y social.

La creación de la LADLA se convirtió en un fenómeno sin precedentes en la historia de nuestro continente, por tres factores distintos pero coincidentes todos ellos en una misma vocación por la unidad en la lucha. Inicialmente, podemos afirmar que por primera vez una organización marxista logró fusionar de manera exitosa, y en todo el continente, los principios del nacionalismo y del latinoamericanismo junto con el combate al imperialismo. En segundo lugar, la Liga se caracterizó por generar una base social propia cuya constitución iba más allá del proletariado para incluir también a los campesinos y, sobre todo, a la clase media radicalizada, a sus intelectuales, profesionales y artistas, con el fin de crear amplios frentes de masas. Por último, la LADLA fue sumamente original al plantear un nuevo esquema de integración regional a partir de la coordinación de los diferentes grupos y tendencias antimperialistas, no necesariamente comunistas, de los distintos países latinoamericanos y de Estados Unidos, bajo el marco global de la Liga contra el Imperialismo (LCI) y, en el fondo, de la propia Komintern, propiciando así un programa de lucha a escala mundial.

Los variados aspectos de esta entidad contribuyeron, ciertamente, a complejizar el análisis sobre su trayectoria, pues si bien en última instancia fueron las directivas de Moscú y de la Komintern las que condicionaron su propio accionar, no soslayamos que en ocasiones las mismas fueran aplicadas de un modo diferente, pudiendo incluso ser rechazadas. En una situación de evidente equilibrio inestable estaba también el propósito de que la LADLA no pareciera “demasiado roja”, en la suposición de que si se profundizaba su identidad comunista, inevitablemente se alejarían de ella los menos seducidos por el sistema soviético. Otro eje problemático fue resultado de la política interna de la entidad, en la que no estuvieron exentos los conflictos entre las filiales, ya fuera de distintos países o dentro de una misma sección; en este sentido, la recurrente ausencia de una dirección clara y el complejo entramado de relaciones generado por la multiplicidad de actores participantes, tornaban inevitable la aparición de tensiones y conflictos.

Sin descuidar la presencia de una variada cantidad de filiales en la región, para el presente trabajo fueron seleccionados tres países distintos y altamente representativos de las complejas características asumidas por la LADLA. Nos interesó así centrarnos en las formas organizativas de la entidad, en sus liderazgos y, particularmente, en sus conflictos políticos e ideológicos, los que a su vez expresaban las problemáticas centrales para los comunistas de la primera hora en torno a la constitución de los modernos estados nacionales latinoamericanos, a la relación entre éstos y las clases, etnias, comunidades y sectores subalternos y, en definitiva, a las posibilidades reales de implantación de regímenes socialistas en países dependientes y coloniales.

De México nos interesó señalar específicamente el vínculo entre el movimiento comunista y la Revolución que a partir de 1910 comenzó a desestructurar el antiguo régimen porfirista, proporcionando a la Liga contornos definidos como punto de encuentro entre estas distintas corrientes. Por otro lado, no resultó ajena al particular universo social mexicano la participación en dicha sección de sectores campesinos, universitarios, indígenas, de exiliados estadunidenses y latinoamericanos, etc., todo lo cual redundó en un importante despliegue político y en una fuerte heterogeneidad que, por momentos, actuó también como un verdadero obstáculo para su propio desenvolvimiento. Otro elemento, que contribuyó a darle un particular relieve a este caso, fue la relación con la Komintern al seleccionar a México para acoger a la sede continental de la LADLA frente a las constantes presiones de la sección estadunidense. Su actuación política bajo la clandestinidad, su lucha contra los regímenes represivos y el relieve internacional de algunos de sus principales representantes, fueron otros tantos elementos que también permitieron el despunte de esta filial.

El interés en la sección cubana nació por la forma como intelectuales, artistas, líderes obreros y estudiantiles interactuaron en la Liga favoreciendo luego la creación del Partido Comunista, no sin que se produjeran conflictos y rupturas, como la que tuvo lugar a partir de la famosa huelga de hambre de Julio A. Mella. Resalta, asimismo, la determinante personalidad de los titulares de la entidad, empezando por el propio Mella, seguido de Rubén Martínez Villena y Juan Marinello, todos ellos consumados líderes comunistas y antimperialistas. Por último, el caso de la sección cubana ilustra como pocos los profundos problemas políticos generados por los sucesivos giros de la Komintern, si bien nunca dejó de actuar, incluso bajo las condiciones más adversas,

Por último, el caso de la filial argentina, debido a su propia conflictividad, puede ser visto como contraejemplo de aquellas otras secciones “exitosas”, ya que los profundos y desgastantes problemas sufridos por el Partido Comunista subestimaron la problemática latinoamericana, que, sin embargo, sería recuperada por la facción “chispista”, más aún una vez expulsada y acogida por el Partido Comunista Obrero. De modo que en Argentina se dio un caso único: la Liga fue creada en 1925 por un partido opositor al comunista, en tanto que el armado de la filial “oficial”, dos años más tarde implicó, de hecho, la actuación paralela y en permanente rivalidad de ambas secciones. El caso del Partido Comunista Argentino (PCA), junto con el mexicano, de los más grandes de la región, revela, pues, todos los conflictos y desavenencias que podían llegar a suscitarse en el ámbito local de la Komintern, todavía en una época de plena construcción del movimiento revolucionario latinoamericano.

LA MIRADA DE MOSCÚ HACIA ORIENTE


Como hemos visto, la fundación de la LADLA estuvo motivada por una estrategia de la Komintern tendiente a la creación de un amplio frente de lucha en contra del imperialismo estadunidense y europeo. Entre los factores y procesos que confluyeron en este acto estuvo presente la nueva mirada que desde Moscú se fue construyendo sobre los llamados “pueblos de Oriente”, nombre bajo el que se englobaba a las naciones de Asia, África y América Latina como una primera forma de...



Ihre Fragen, Wünsche oder Anmerkungen
Vorname*
Nachname*
Ihre E-Mail-Adresse*
Kundennr.
Ihre Nachricht*
Lediglich mit * gekennzeichnete Felder sind Pflichtfelder.
Wenn Sie die im Kontaktformular eingegebenen Daten durch Klick auf den nachfolgenden Button übersenden, erklären Sie sich damit einverstanden, dass wir Ihr Angaben für die Beantwortung Ihrer Anfrage verwenden. Selbstverständlich werden Ihre Daten vertraulich behandelt und nicht an Dritte weitergegeben. Sie können der Verwendung Ihrer Daten jederzeit widersprechen. Das Datenhandling bei Sack Fachmedien erklären wir Ihnen in unserer Datenschutzerklärung.