E-Book, Spanisch, 488 Seiten
Reihe: Entrelíneas
Jacobs Muerte y vida de las grandes ciudades
1. Auflage 2020
ISBN: 978-84-122192-6-5
Verlag: Capitán Swing Libros
Format: EPUB
Kopierschutz: 6 - ePub Watermark
E-Book, Spanisch, 488 Seiten
Reihe: Entrelíneas
ISBN: 978-84-122192-6-5
Verlag: Capitán Swing Libros
Format: EPUB
Kopierschutz: 6 - ePub Watermark
Divulgadora científica, teórica del urbanismo y activista político-social, su obra más influyente fue Muerte y vida de las grandes ciudades (1961), en la que critica duramente las prácticas de renovación urbana de los años cincuenta en EE.UU., cuyos planificadores asumieron modelos esquemáticos ideales que condujeron a la destrucción del espacio público. Con métodos científicos innovadores e interdisciplinares, Jacobs identificaba las causas de la violencia en lo cotidiano de la vida urbana, según estuviera sujeta al abandono o, por el contrario, a la seguridad y calidad de vida. Paralelamente, la autora destacó por su activismo en la organización de movimientos sociales autodefinidos como espontáneos (grassroots), encaminados a paralizar los proyectos urbanísticos que entendía que destruían las comunidades locales. Primero en EE.UU., donde consiguió la cancelación del Lower Manhattan Expressway; y posteriormente en Canadá, a donde emigró en 1968 y donde consiguió la cancelación del Spadina Expressway y la red de autopistas que pretendían construirse.
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Apuntes sobre Jane Jacobs
ZAIDA MUXÍ MARTÍNEZ Y BLANCA GUTIÉRREZ VALDIVIA[1]
1.Vigencia de sus ideas
La reedición en español del libro Muerte y vida de las grandes ciudades americanas publicado por primera vez en inglés en 1961, hace ahora cincuenta años, nos permite reflexionar sobre la vigencia de los pensamientos de Jane Jacobs.
El abordaje del problema de la ciudad desde la propia experiencia y la manera divulgativa, llana, para todos los públicos en que se expresa Jane Jacobs hacen que leer hoy este libro sea una circunstancia contemporánea. Jane Jacobs no utiliza tecnicismos ni alambicadas construcciones narrativas para explicar su punto de vista, crea un discurso para que se comprenda, no para demostrar erudición. El sentido común, una explicación racional no racionalizada embriaga todo su discurso, que se hace próximo a las personas, por ello ha creado un libro verdaderamente atemporal.
Podemos comprobar que sus críticas y su mirada continúan siendo vigentes, y ello nos debería llevar a preguntarnos a qué se debe esta vigencia. Pensamos que en cincuenta años la forma y la vida de las ciudades han cambiado.
Sin embargo, los problemas, las amenazas que Jane Jacobs veía en la dispersión territorial, en la segmentación de usos, en la primacía del vehículo privado, en la destrucción de barrios para la «modernización» de la ciudad, en la inseguridad derivada de los usos segregados siguen siendo similares. Este modelo de crecimiento urbano que se ha demostrado ineficaz tanto a nivel social, medioambiental, económico y simbólico, no sólo sigue presente en los países que lo difunden (especialmente Estados Unidos[2] e Inglaterra) sino que en territorios con otras tradiciones urbanas, como España, encontramos que se ha abandonado el modelo de ciudad compacta para crecer en nuevos suburbios de baja densidad, monofuncionales y fragmentados, donde el vehículo privado es la única garantía de conexión con el resto.
La lección de Jane Jacobs sigue siendo imprescindible para revertir las tendencias señaladas. ¿Qué ha pasado? ¿Cómo puede ser que su voz y la de algunos de sus contemporáneos, que hoy diríamos clarividentes, hayan pasado desapercibidas durante años y sean hoy imprescindibles para pensar las ciudades de hoy y mañana?
Parte de su crítica era compartida por diversas voces contemporáneas variadas que se expresaban desde diferentes perspectivas, ámbitos y conocimientos, como Lewis Mumford, Henri Lefebvre y Betty Friedan por citar algunos nombres, todos coincidentes en la alienación que genera este crecimiento y en el reclamo del derecho a la ciudad, al compartir, al encuentro, al tiempo y a la vida propia.
Jane Jacobs es defensora de un tipo de vida urbana que garantice a las personas ciertas capacidades y elecciones. Entre estos elementos que Jane Jacobs considera esenciales en la vida en la ciudad queríamos destacar dos que parecen contradictorios y excluyentes: seguridad e intimidad. La libertad que concedía el anonimato en las ciudades ha dejado de ser una cualidad en nuestras ciudades y es algo común encontrarnos con cámaras de vigilancia en los espacios públicos y con una fuerte presencia policial para «vigilar» los barrios con mayores índices de «delincuencia». Parece existir un consenso inducido que prima la seguridad colectiva frente a la intimidad personal. Sin embargo, en el modelo de ciudad que defiende Jane Jacobs ambos principios son deseables y compatibles.
Sin embargo, en nuestras ciudades se da una situación paradójica al mismo tiempo que hay una dinámica de completo desconocimiento de las personas que tenemos alrededor existe un estricto control sobre la vida de las personas. La seguridad se logra mediante el miedo y la coacción.
Contrariamente, Jane Jacobs defiende un modelo de seguridad basado en la confianza en el vecindario, en el conocimiento mutuo. Donde la existencia de espacios de socialización y encuentro ayudan a la creación de vínculos entre las personas. Es este sentimiento de comunidad, de responsabilidad social, el que hace que la gente se sienta segura, ya que en un vecindario cohesionado es posible reconocerse en los otros y otras, hallar un amigo en cada esquina, personas que se saluden, en definitiva, personas que puedan ir sonriendo por la ciudad. Según un estudio sobre la percepción de seguridad en el espacio público, en Gran Bretaña, las mujeres declaraban que se sentían seguras en un entorno en el que la gente sonríe. Actualmente, por el contrario, se impone un modelo de ciudad donde impera la anomia social, donde se prima el individualismo y es la «autoridad» la encargada de «mantener el orden». Es común ver situaciones de gente que se encuentra en problemas en un espacio público mientras los transeúntes pasan sin advertirlo o prefieren no involucrarse en una situación que es competencia de la policía y que les puede acarrear algún riesgo.
El civismo o respeto mutuo y el sentimiento de comunidad no se generan entre la población a golpe de normativa, sino a través de la creación de espacios donde la gente pueda compartir su tiempo y sus pensamientos. Espacios donde aprender a mediar, a ceder, a reconocer a los demás en sus diferencias y necesidades.
Jane Jacobs abogaba por una confianza y un sentimiento de comunidad que respete la intimidad de las personas. Este tipo de relación es la que se establece a través de una rica vida pública.
Para Jacobs las cuestiones claves de la ciudad eran: la importancia de la relación de las personas con el espacio público; considerar y apreciar las redes creadas por los diversos usos; entender la manzana como la unidad básica de la ciudad; y la primacía de la calle como el aglutinador de la vida de los barrios.
El ajetreo de la vida cotidiana, la falta de espacios públicos para la socialización, y el miedo a lo desconocido hacen que la gente no tenga contacto con sus vecinos y vecinas. En este libro Jane Jacobs da claves sobre cómo debe ser un espacio público para que la gente se sienta cómoda y sienta los espacios públicos como algo propio, no como algo que no pertenece a nadie. Sin embargo, en nuestras ciudades proliferan los espacios públicos en los que se fomenta el pasar frente al estar, con un mobiliario urbano que no se ajusta a las necesidades de la gente (bancos unipersonales, falta de fuentes, de servicios públicos…) y con un diseño que propicia los espacios monofuncionales, condicionando quién y cuándo se usa un espacio, o haciendo que las personas que quieren usarlo tengan que competir entre ellas para poder hacerlo.
Jane Jacobs también arremete contra el imperio del coche en las ciudades, en las que la circulación de peatones y vehículos no motorizados queda supeditada a la circulación de los automóviles privados. Es inevitable tener la imagen de numerosos barrios a los que se les ha amputado una parte para poner en su lugar una vía rápida que ha sesgado la vitalidad del barrio. Algo contra lo que Jane Jacobs luchó activamente como vecina.
Frente a la supremacía del coche, Jane Jacobs reivindica la importancia de las calles como lugares de relación. Sin embargo, en la mayoría de los proyectos la calle se considera un espacio intersticial, y no como los ejes que vertebran la vida social de la ciudad. Un elemento imprescindible para que las calles cumplan realmente esta función es la existencia de un fuerte tejido comercial que garantiza el dinamismo en las vías públicas. Jane Jacobs considera el comercio una pieza indispensable para que la gente se sienta segura en la calle, ya que como señalaron las urbanistas feministas de Canadá en los años 80, para que un espacio sea seguro es necesario que el individuo pueda ser visto y oído en él.
Por lo tanto, una mala configuración física del espacio público puede propiciar problemas de relación y de utilización. Esta falta de conexión entre diseño y realidad cotidiana, obliga a las personas a transgredir los usos normativos del espacio urbano para adaptar el espacio físico a sus necesidades.
También las dinámicas de individualismo que se dan en los vecindarios se rompen por la práctica cotidiana y por ejemplo muchas mujeres cuidadoras acaban creando redes de apoyo mutuo y solidaridad en su vecindario para solventar los problemas que acarrea un débil Estado de bienestar.
2. Reflexión sobre urbanismo reciente
El texto de Jane Jacobs es una oportunidad para volver a pensar ideas de máxima actualidad, la ciudad o el territorio urbanizado que nos ha llegado es definido por la segregación funcional, la dispersión y la desaparición de la complejidad urbana.
Contrariamente a los discursos teóricos de la ciudad compacta, la construcción territorial de las últimas décadas no ha abundado en la construcción de la ciudad compleja, sino en fragmentos de territorio monofuncionales. Podemos reconocer, malinterpretada, la defensa de Jane Jacobs a los tejidos existentes. Tejidos que ella consideraba tanto en lo físico como en lo social. Hemos asistido a la preservación de áreas urbanas centrales y emblemáticas, aunque en muchas ocasiones esto se ha producido en contra de la población, generando procesos de gentrificación y creaciones de escenografías urbanas.
Jane Jacobs es crítica con dos de los paradigmas que han contribuido a modelar las ciudades con suburbios residenciales, seña de identidad de la urbanización estadounidense y que en las últimas décadas ha comenzado a formar parte también de nuestras ciudades. Jacobs arremete por un lado contra la simplificación que hace Le Corbusier de las calles,...




