Guía de lectura e interpretación de Amor | E-Book | www2.sack.de
E-Book

E-Book, Spanisch, 176 Seiten

Reihe: Pastoral

Guía de lectura e interpretación de Amor


1. Auflage 2018
ISBN: 978-84-288-3220-5
Verlag: PPC Editorial
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)

E-Book, Spanisch, 176 Seiten

Reihe: Pastoral

ISBN: 978-84-288-3220-5
Verlag: PPC Editorial
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Este libro es una Guía de lectura e interpretación de 'Amoris laetitia', del papa Francisco, con la intención de ayudar a conocer e interpretar mejor este texto para encontrar caminos y pautas concretas de realización de sus orientaciones en la vida de las familias. En la redacción de esta sintética Guía se ha partido de una sesión dinámica y ampliamente participada promovida en Barcelona por la asociación Laïcat XXI, red de laicos dinamizadora de su presencia en la Iglesia, especialmente en las parroquias, y en el mundo.

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PRESENTACIÓN DE AMORIS LAETITIAY SÍNTESIS DE SU ENSEÑANZA


SALVADOR PIÉ-NINOT?1

El papa Francisco, poco después de ser elegido en 2013, propuso iniciar una consulta general –de forma abierta y libre– a toda la Iglesia sobre el tema de la familia, para que fuese la base de reflexión de dos Sínodos de los Obispos, ambos en octubre, uno extraordinario y más restringido en 2014 y otro ordinario y más amplio en 2015. Se respiraba así el espíritu conciliar con el que el papa Pablo VI creó novedosamente el Sínodo de los Obispos en el año 1965, como institución en la que participan representantes de los obispos de todo el mundo con el papa. Espíritu que el mismo papa Francisco recordó y conmemoró con renovada convicción precisamente en la conmemoración con motivo de los cincuenta años de la creación del Sínodo de los Obispos (17 de octubre de 2015), con un propositivo discurso centrado en la sinodalidad en la Iglesia, entendida como «caminar en común» –que esto significa «sínodo»–, en este caso de los obispos de todo el mundo con el obispo de Roma, el papa.

Además, este espíritu se constató con fuerza cuando, en la clausura del Sínodo de 2015, el mismo papa Francisco elogió a los 270 participantes por la imagen ofrecida hacia fuera de «una Iglesia que no usa módulos preconcebidos», como si de esta forma quisiese marcar un cambio de paso respecto al pasado. Y de hecho así fue, como se puede constatar en su fruto más maduro como es esta Exhortación apostólica pos-sinodal conocida por sus dos primeras palabras: Amoris laetitia («La alegría del amor»). Nótese que «la alegría» de la cual se habla, ya presente en el título de Evangelii gaudium (EG) es fruto del Espíritu Santo, que surge de Cristo resucitado (cf. EG 2). Resuena aquí la petición que san Ignacio de Loyola expresa cuando, al meditar la resurrección, quiere que se pida «gracia para me alegrar y gozar intensamente de tanta gloria y gozo de Cristo, nuestro Señor» (Ejercicios espirituales 221); esta alegría, además, será calificada como «consolación espiritual» (n. 316).

De hecho, ya Juan Pablo II había promovido en 1980 un Sínodo de los Obispos sobre el mismo tema, que tuvo su fruto en la Exhortación apostólica Familiaris consortio, en la cual la prioridad era la visión ideal de la primera célula de la sociedad, como es la familia; con su teología del cuerpo y su visión de la familia como imagen de la Trinidad había introducido una innovación respecto a la tradición, que rechazaba ver la imagen de Dios en el hombre fuera de su alma. Con el papa Francisco se da un paso más al profundizar en una aproximación al matrimonio y a la familia no ya desde lo alto, sino desde abajo, con una mirada amorosa de la realidad, que abraza también todos los gozos y las pasiones del hombre, para mostrar la apertura a lo que Dios quiere realizar como su imagen en el matrimonio y la familia, tal como recuerda al afirmar que el objetivo de Amoris laetitia es precisamente «orientar la reflexión, el diálogo o la praxis pastoral y, a la vez, ofrecer aliento, estímulo y ayuda a las familias en su entrega y en sus dificultades» (AL 4).

La evolución de todo este proceso sinodal hasta la publicación de Amoris laetitia puede constatarse al observar que las proposiciones hechas por el primer Sínodo de los Obispos de 2014, no todas fueron aprobadas por dos tercios, tal como estaba prescrito, y en cambio, después de un año de reflexión y contrastes, todas las proposiciones del segundo y más amplio Sínodo de 2015 recibieron los dos tercios prescritos; sobre ellas el papa construye Amoris laetitia, mostrando así que su texto es fruto de un «camino conjunto» –sinodal entre los obispos y el papa.

Los temas centrales de Amoris laetitia son los siguientes: el matrimonio cristiano, una buena noticia para todos; tener presente la realidad compleja y la fragilidad de la familia hoy; el amor como camino, un recorrido de crecimiento y, finalmente, acompañar, discernir, integrar: una conversión pastoral siguiendo el testimonio de Jesús. Así pues, en síntesis, la Iglesia católica aparece compacta sobre las cuestiones doctrinales de fondo –la indisolubilidad del matrimonio, la unión matrimonial entre un hombre y una mujer y la ligazón entre sexualidad y procreación–. Y, a su vez, con un lenguaje vivo que parte de la experiencia pastoral de los obispos reunidos en el Sínodo y del mismo papa, manifiesta novedosamente –enfoque que quizá pueda haber creado ciertos interrogantes por no ser tan habitual– una atenta mirada a los casos particulares y problemáticos de la familia y de su entorno hoy, abriendo camino hacia una pluralidad aplicativa, dado que «el grado de responsabilidad no es igual en todos los casos». Por esta razón afirma además que «las consecuencias o efectos de una norma no necesariamente deben ser siempre las mismas», y por eso, «si se tiene en cuenta la innumerable diversidad de situaciones concretas, puede comprenderse que no debía esperarse del Sínodo de los Obispos de 2015 y de esta Exhortación Amoris laetitia una nueva normativa general de tipo canónico, aplicable a todos los casos» (AL 300, que recoge la Relación final del Sínodo de 2015, nn. 51, 84 y 85).

Nótese que AL tiene dos padres «nobles»: santo Tomás de Aquino y san Ignacio de Loyola (tal como afirma el cardenal Schönborn). En efecto, tenemos la exposición de la moral que se inspira en las grandes tradiciones ignaciana (discernimiento de la conciencia) y dominica (la moral de las virtudes). Y, en este sentido, se intenta ir más allá de las morales de la obligación, que en su extrinsecismo generaron al mismo tiempo tanto el laxismo como el rigorismo moral, para conectarse de nuevo con la gran tradición moral católica y, a través de ella, integrar la aportación que comporta el moderno pensamiento personalista. Por eso el cardenal Schönborn, presentador oficial de esta Exhortación, concluirá con convicción que «Amoris laetitia es el gran texto de moral que esperábamos desde los tiempos del Concilio Vaticano II».

Síntesis de la enseñanza que presenta la Exhortación Amoris laetitia

He aquí sucintamente sus aportes más significativos:

a) El matrimonio católico: una buena noticia

1) La doctrina católica sobre el matrimonio: «El matrimonio cristiano, reflejo de la unión entre Cristo y la Iglesia, se realiza plenamente en la unión entre un varón y una mujer, que se donan recíprocamente en un amor exclusivo y en libre fidelidad, se pertenecen hasta la muerte y se abren a la comunicación de la vida, consagrados por el sacramento, que les confiere la gracia para constituirse Iglesia doméstica y en fermento de vida nueva para la sociedad» (AL 292).

2) Situaciones donde no se realiza plenamente la doctrina católica del matrimonio: «Otras formas de unión contradicen radicalmente este ideal, aunque algunas lo realizan al menos de modo parcial y análogo. Los Padres reunidos en los dos Sínodos sobre la familia expresaron que la Iglesia no deja de valorar los elementos constructivos en aquellas situaciones que todavía no corresponden o ya no corresponden a su enseñanza sobre el matrimonio» (AL 292).

Como se puede constatar, se presenta la doctrina cristiana del matrimonio cuando se realiza en «plenitud» (calificativo usado 11 veces en AL), según la doctrina explicitada en el capítulo III (AL 58-88) y resumida en el antes citado AL 292, teniendo presente que «el deseo de familia permanece vivo», dado que «el anuncio cristiano relativo a la familia es verdaderamente una buena noticia» (AL 1). El tema del crecimiento y del acompañamiento hacia lo «mejor» es constante a lo largo del capítulo VIII, y puesto que la tarea que tiene la Iglesia es la de «acompañar a sus hijos más frágiles, marcados por el amor herido, se asemeja a la de un hospital de campaña» (AL 291), cual bella imagen plástica –y muy suya– de su comprensión de «la Iglesia en salida» (concepto central de Evangelii gaudium 20-23). En el contexto de esta significativa imagen se recuerda que también «la familia ha sido siempre el hospital más cercano» (AL 321).

Nótese, además, la novedad de la formulación cuando apunta a una realización del ideal matrimonial solo «de modo parcial y análogo» (AL 293 cita: «El matrimonio solo civil y la mera convivencia») y a «no dejar de valorar elementos constructivos» en estas realidades, a pesar de no responder plenamente a la enseñanza de la Iglesia, siguiendo la positiva doctrina conciliar sobre «la presencia de...



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