E-Book, Spanisch, 133 Seiten
Fillmore Curacion Cristiana
1. Auflage 2007
ISBN: 978-0-87159-718-2
Verlag: Unity Books
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
E-Book, Spanisch, 133 Seiten
ISBN: 978-0-87159-718-2
Verlag: Unity Books
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Charles Fillmore vio claramente a Unity como una ciencia espiritual para ser puesta en práctica. Este libro revela principios espirituales profundos que fomentan la curación mediante el uso de afirmaciones y negacione
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Lección 1
El carácter verdadero del Ser
1. “Hay un espíritu en el hombre, y el soplo del Omnipotente le hace que entienda.” La ciencia que aquí se expone está basada en el Espíritu. No siempre se aviene a las normas intelectuales, pero, de todas maneras, es científica. Los hechos del Espíritu son de carácter espiritual, y cuando los entendemos en su relación correcta, vemos que son ordenados. El orden es la ley, y es la prueba de la verdadera ciencia. 2. Las verdades conforme a la ley del Espíritu son más científicas que las opiniones constantemente variables basadas en las normas intelectuales. La única ciencia verdadera es la ciencia del Espíritu. Ésta nunca cambia. Es universal-mente aceptada por todos aquellos que son en Espíritu, pero hay que ser “en Espíritu” para poder comprender esta ciencia del Espíritu. La mente del Espíritu debe entrar en actividad en aquellos que desean entender la ciencia ordenada del Ser que estas Lecciónes proclaman. 3. No es absolutamente necesario que la parte espiritual de la naturaleza humana esté activa al comienzo del estudio de esta ciencia. El objetivo primordial de estas Lecciónes es avivar el reino espiritual de la conciencia, y atraer “el soplo del Omnipotente” que da el entendimiento. 4. Por lo tanto, debe entenderse que estamos enseñando la ciencia del Espíritu, y que todos aquellos que estén receptivos a la enseñanza recibirán la inspiración de su conciencia espiritual. El recibir el “soplo” o la inspiración del Espíritu, no es algo difícil de lograr. Todos nosotros somos inspirados por el Espíritu en ciertos estados de conciencia. El comprender las leyes que gobiernan el reino del Espíritu hará factible alcanzar ese estado de conciencia y recibir esa inspiración, siempre que los requisitos se hayan cumplido. 5. El punto de partida en la comprensión espiritual es entender correctamente a Aquél a quien designamos con el nombre de Omnipotente. Es rigurosamente lógico y científico el suponer que el hombre procede de ese Uno, al que se le dan múltiples nombres pero Quien (y en eso todos estamos de acuerdo) es el origen de todo. Dado que el hombre es hijo del Omnipotente, él debe tener las características de su Padre. Si el hijo terrenal se parece a sus padres, con mayor razón el hijo celestial debe parecerse al suyo. El hecho de que Dios es el Padre del hombre, destruye la presunción, frecuentemente proclamada, de que es imposible para el finito comprender al Infinito. Dios debe estar presente en Su universo como un poder omnipresente e inteligente de otro modo, éste se haría añicos. Dios está en el universo como su constante “soplo” o inspiración, por tanto, sólo es necesario encontrar el punto de contacto para comprender al Uno, en el cual todos “vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser”. 6. El juicio lógico es un elemento fundamental del ser humano, de aquí que todas las mentes acepten los planteamientos que siguen una secuencia lógica. Todos vemos la relación entre causa y efecto cuando se expresan en el plano mental, pero como el plano de las formas no siempre se guía por estas premisas, nos apartamos de la norma verdadera y tratamos de convencernos a nosotros mismos de que, de alguna manera, nuestra lógica está defectuosa. Algo muy importante que el estudiante de la ciencia espiritual debe aprender, es confiar en la lógica de la mente. Si las apariencias no están en armonía con sus premisas mentales, no debe permitir que ellas echen abajo su lógica. “No juzguéis según las apariencias, mas juzgad con recto juicio.” Nunca confiaríamos en las confusas cifras hechas por un niño al resolver un problema matemático, para basar en ellas la verdad del principio envuelto; ni podríamos descubrir un error en el problema, a menos que supiéramos las reglas matemáticas. Las proposiciones mentales son las normas y los principios que gobiernan todas las ciencias desarrolladas por el hombre. En la ciencia de la creación, gobierna el mismo principio. Puedes descansar en la seguridad de que los principios que mentalmente percibes como verdades con respecto a Dios son inquebrantables y que, si parece haber error en sus resultados, es por aplicación errónea de parte del demostrador. Adhiriéndote al principio e insistiendo en su exactitud, abres el camino para una comprensión más completa del mismo; asimismo, se te mostrará la causa del error en la demostración. 7. Si te crea confusión mental el contemplar un mundo a la vez bueno y malo y, como consecuencia de ello, te has vuelto algo escéptico, el único y seguro remedio es confiar en el juicio puro de tu percepción espiritual y dejar que él te aclare toda la cuestión. Desecha todo prejuicio basado en una percepción confusa; haz que tu mente esté receptiva a una comprensión más clara que sin duda tendrá lugar en el momento en que te apoyes en el Espíritu, en el momento en que sólo confíes en el Espíritu para la solución del problema. 8. Esto no es fe ciega; es, en la superconciencia, la aceptación de la lógica del Ser. La superconciencia es la única guía segura del hombre en el laberinto del proceso creativo. Al confiar en la infalibilidad de esta orientación, el hombre abre su ser a la inspiración del Omnipotente. La espiritualidad puede ser cultivada, y las profundas verdades de Dios pueden ser reveladas a cualquiera que mentalmente proclame y afirme como percepción lógica la bondad y la Verdad del Ser. 9. La proposición central que nos inspira el Espíritu, es que Dios, o la Causa primaria, es bueno. No importa el nombre que le demos a esa Causa primaria; lo que importa es que tengamos un concepto correcto de sus características. El hindú le llama Brahma, un ser de tan colosales proporciones, que su sola contemplación anonada al hombre. Si bien es verdadera esa grandeza del Ser absoluto, también es verdadera Su pequeñez, como se evidencia en la presencia de Su vida en las creaciones más insignificantes. Por tanto, para poder penetrar en el verdadero centro del Ser, es necesario comprender que Él se manifiesta tanto en las cosas más pequeñas, como en las más grandes, y que, al poner de manifiesto un universo, no se puede prescindir de ninguna idea sin desequilibrar el todo. Esto nos lleva a comprender, con mayor claridad, nuestra importancia en el universo y la necesidad de encontrar nuestro lugar adecuado en él. Nos pone también en estrecha comunicación con el Padre de todo, la omnipresente Inteligencia que todo lo penetra. 10. El Padre dentro de ti, tan amorosa y familiarmente revelado por Jesús, no está en un lugar distante llamado “cielo”. Su morada está en el reino espiritual que sostiene todas las fuerzas creadoras. Como Jesús comprendió y enseñó, “el reino de Dios está dentro de vosotros.” El Espíritu es la sede del poder, y habita en la parte invisible de la naturaleza humana. 11. Esta revelación de un Dios inmanente en el universo, fue claramente enunciada por Pablo: “Sobre todo, y a través de todo, y en todo”. Los ministros inspirados de todos los tiempos han proclamado lo mismo. 12. El Poder que crea y sostiene el universo incluye, entre sus actividades, el crear y sostener al hombre. El deseo de comprender con mayor exactitud este Poder, ha originado una investigación de las características de ese Uno que lo penetra todo. Por todas partes, los hombres están buscando seriamente cómo conocer a Dios y cómo relacionarse con Él armoniosamente. Algunos tienen éxito, mientras que otros solo hacen pequeños progresos. La diversidad de los resultados obtenidos se debe a la variedad de medios empleados para acercarse a la única Mente, pues tal es Dios. En la mente está la clave de todo el asunto, y cuando el hombre comprenda claramente la ciencia de la mente, resolverá fácilmente todos los misterios de la creación. 13. Las definiciones del diccionario de las palabras “mente” y “espíritu” son casi idénticas y si aceptamos esta analogía, podemos entrar en contacto con Dios más fácilmente. Si “espíritu” y “mente” son sinónimos, inmediatamente nos damos cuenta de que las cosas espirituales no encierran gran misterio, que no están separadas de nuestros pensamientos y experiencias cotidianas. “Sois templo de Dios y …el Espíritu de Dios está en vosotros,” simplemente significa que Dios vive en nosotros como nuestra mente vive en nuestro cuerpo. Entonces vemos que Dios crea y mueve su creación a través del poder de la mente. Los vehículos de la mente son los pensamientos y es a través de nuestra mente, en la actividad pensante, que podemos encontrar a Dios y hacer Su voluntad. 14. Hay leyes mentales que los investigadores están...




