Cooper / Murphy | Aprendizaje basado en proyectos | E-Book | www2.sack.de
E-Book

E-Book, Spanisch, Band 55, 262 Seiten

Reihe: Biblioteca Innovación Educativ

Cooper / Murphy Aprendizaje basado en proyectos

Preguntas y respuestas. Cómo abordar el ABP y la investigación.
1. Auflage 2024
ISBN: 978-84-1182-181-0
Verlag: Ediciones SM España
Format: EPUB
Kopierschutz: 6 - ePub Watermark

Preguntas y respuestas. Cómo abordar el ABP y la investigación.

E-Book, Spanisch, Band 55, 262 Seiten

Reihe: Biblioteca Innovación Educativ

ISBN: 978-84-1182-181-0
Verlag: Ediciones SM España
Format: EPUB
Kopierschutz: 6 - ePub Watermark



El Aprendizaje basado en proyectos, un modelo de enseñanza basado en la investigación y la exploración, consiste en una serie de buenas prácticas entrelazadas entre sí: creatividad, espacios flexibles, sentido crítico, cooperación, autoevaluación, retroalimentación formativa# Los estudiantes, mediante el ABP, logran una comprensión más profunda del contenido a la vez que realizan un esfuerzo productivo conjunto dentro de un proyecto de colaboración aplicado a un contexto real. Aunque el cambio al ABP requiere bastante planificación, se convierte claramente en un proceso ganar-ganar que permite a los docentes dedicar la clase a atender las necesidades del alumnado y a despertar su compromiso social.

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Presentación



Hace años que sabemos que el Aprendizaje basado en proyectos (ABP) no es simplemente una moda educativa. Nuestro alumnado necesita herramientas complejas para comprender, habitar y construir el mundo actual. Lo relevante en su aprendizaje no es la acumulación de saberes. Deben saber qué hacer con ellos y contextualizarlos en su entorno cercano. También deben ser capaces de reflexionar sobre todo lo que les rodea.

Para ello es necesario que el aprendizaje supere definitivamente la compartimentalización del saber y ofrezca experiencias de aprendizaje globales y cercanas.

Cuando presenciamos un debate entre docentes sobre la importancia de cambiar el método de enseñanza hay dos posturas irreconciliables. De un lado, quienes son fervientes defensores de modelos de educación directa y, del otro, aquellos que apuestan decididamente por modelos activos de enseñanza. Ambos tienen razón.

Diseñar proyectos para tus clases responde a la necesidad de conectar la enseñanza con el mundo que vive tu alumnado, pero también responde de forma certera a las necesidades de los docentes cuando diseñan sus experiencias de aprendizaje. Hacerlo realidad en las aulas es el gran desafío. Para ello no se precisan tratados sobre la bondad del ABP. Lo que piden los docentes son guías prácticas y concretas que les ayuden en esta labor: “los docentes no necesitan que les expliquen las razones para el cambio, lo que precisan son herramientas sencillas para llevarlo a cabo"1.

Habitamos un mundo complejo y la propuesta educativa debe responder a ello. Educar en la actualidad exige los dos requisitos siguientes:

1. Ambición: es necesario dar al alumnado posibilidades de aprender aquello que necesita. No podemos conformarnos con conseguir un alumnado capaz de reproducir determinados contenidos tratados en las clases. Para habitar su realidad —académica, laboral y ciudadana— necesitan ser capaces de hacerse preguntas e indagar sobre ellas con los medios de los que disponen.

Este ambicioso objetivo te convierte en un provocador de experiencias educativas que pone a tu alumnado en la senda de investigar, analizar, comprender profundamente y decidir sobre todo lo que viven en tus clases. Las consecuencias, entre otras, son la necesidad de orientar el perfil profesional de docentes y alumnado.

Los primeros, centrando gran parte de su actividad en el diseño de situaciones de aprendizaje provocadoras de aprendizajes. Esto incluye contextualizar el contenido de la enseñanza en la realidad del alumnado, facilitar los recursos necesarios para que este investigue, proponga acciones concretas relacionadas con el objeto de su aprendizaje y posibilite que dichas acciones puedan ser llevadas a la práctica.

Los segundos, el alumnado, también deben cambiar su forma de entender la vida escolar. Ya no son meros receptores de contenidos. Tras exponerse a una situación de aprendizaje y debatir con los docentes los objetivos que se deben plantear en ese momento, los estudiantes se convierten en verdaderos investigadores en busca de conocimiento, desarrollo de habilidades y resolución de problemas. Su investigación se orienta hacia grandes preguntas susceptibles de ser contextualizadas en acciones concretas. A lo largo de esta aventura, el alumnado coopera, decide, diseña y conoce en profundidad contenidos escolares relevantes y de qué manera están presentes en su día a día como ciudadanos.

2. Humildad: cada comunidad de aprendizaje es distinta. Es el método de aprendizaje el que debe adaptarse al grupo y no al revés. El buen docente es aquel que sabe escuchar al alumnado que tiene delante, su contexto sociocultural y la comunidad escolar donde trabaja para provocar experiencias de aprendizaje relevantes para el alumnado de carne y hueso que tiene delante. Es necesario cambiar la mirada del docente para pasar de lo que he llamado en bastantes ocasiones “la pedagogía del espejo”, en la que el docente solo se mira a sí mismo reconociéndose el máximo experto en el aula, a aquella otra forma de ver la enseñanza en la que la experiencia de los docentes se ofrece, generosa y humilde, al contexto donde trabaja de tal manera que es capaz de convertirse en un agente de desarrollo personal, social y comunitario. Este modo de entender la enseñanza hace que las propuestas educativas deban ajustarse a las características concretas de cada comunidad y escuela, sus recursos, sus necesidades y sus sueños. También, a las que tiene cada uno de los alumnos y las alumnas que componen el grupo de aprendizaje, con sus diferentes ritmos, intereses y características individuales.

El Aprendizaje basado en proyectos (ABP) es una estrategia que se compromete con estos requisitos. No se trata, por tanto, de una moda metodológica, sino de la intención de hacer efectivas las clases que cada docente diseña día a día. En palabras de los autores del libro que tienes delante, “el Aprendizaje basado en proyectos es una parte de la enseñanza basada en la investigación en la que los estudiantes aprenden principalmente a través de la investigación y la exploración”2.

Permíteme que resalte dos aspectos de esta definición que comparto de forma especial con los autores en relación con el ABP y se han situado en el centro de decenas de discusiones de equipos de formación con los que he tenido ocasión de trabajar en los últimos años:

  • El ABP es una parte de la enseñanza. Una de las grandes ventajas del enfoque de proyectos es su flexibilidad. Convive especialmente bien con otros modelos de enseñanza. Es más, es deseable que así lo haga. Cada comunidad escolar emprende un modelo de ABP que se adapta a sus necesidades personales, grupales y comunitarias. Dentro de él se pueden utilizar decenas de herramientas con las que los docentes se encuentran cómodos. Los recursos de cada comunidad también son distintos. Las personas que pueden involucrarse, las instituciones que existen en la zona, la participación alta o baja de las familias, los vecinos, el entorno rural o urbano, las características del grupo y las necesidades de atención educativa condicionan grandes diferencias entre unos proyectos y otros. También las características personales de cada grupo de docentes influyen poderosamente en ello.
  • El ABP utiliza un modelo de aprendizaje basado en la investigación. Esto no quiere decir que no sea aconsejable la instrucción directa. Como bien señalan los autores, esta debe ser incorporada a los procesos de investigación de forma que la orienten y la enriquezcan o, en palabras de Cooper y Murphy, “un itinerario no tiene por qué ser mejor que otro. Para cualquier proyecto, elige el itinerario que mejor se ajuste a tu contexto específico”3.

La libertad que nos ofrece el ABP no solo permite adaptarse a distintos contextos de enseñanza. También incorpora cómodamente la instrucción directa como respuesta a la necesidad de viajar en el proyecto emprendido. Para ello, los autores proponen tres tipos: la proactiva, la reactiva y el desvío de aprendizaje.

Una práctica habitual en decenas de docentes es la realización de proyectos de extensión a enseñanzas ya realizadas. Estos se enfocan como una ampliación o refuerzo de las enseñanzas realizadas, y todo lo que deben hacer los alumnos es seguir los pasos que puntualmente les han descrito. En muchas ocasiones el objeto de este proyecto es la realización de un producto final prefijado al que las distintas materias se incorporan tras haber desarrollado una secuencia didáctica. Esta es una práctica de mucho interés, pero es el ejemplo clásico de un proyecto que no reúne los requisitos necesarios para definirse como ABP.

En el ABP el alumnado se suma a un proyecto como consecuencia de su interés por investigar en torno a un tema concreto. Sin duda, esta intención solo es posible cuando el grupo ha vivido una experiencia detonante del mismo. Los autores ofrecen algunas ideas interesantes para empezar un ABP. Todas ellas convergen en la formulación de una pregunta central que da origen al proceso de investigación por parte del grupo.

A partir de esta pregunta, el alumnado inicia un viaje de investigación en el que las herramientas, los agrupamientos, los recursos y los resultados pueden diferir de unos a otros. La referencia a todos ellos son los objetivos de aprendizaje que les orientan y que ellos mismos valoran junto a sus docentes. En el ABP el proyecto nos sirve de herramienta para desarrollar contenidos de todo tipo en el alumnado. No es una actividad que se suma a lo ya trabajado en clase. Es parte del propio proceso de enseñanza. Contrariamente a los proyectos que viajan en paralelo o al final del aprendizaje, el ABP se inserta en el propio día a día del aula invitando al alumnado a desarrollar el pensamiento crítico, el creativo, la resolución de problemas y la capacidad de transferencia de lo aprendido. Además, lo hace buscando profundizar en las habilidades cooperativas del alumnado desarrollando las formas de trabajo conjunto, habilidades sociales, resolución de conflictos, responsabilidad individual en el trabajo cooperativo, ...

Dos puntos calientes de la incorporación del ABP en el diseño didáctico son la planificación y la evaluación. La primera debe saber conjugar tres aspectos importantes: la variabilidad de su desarrollo en función de la atención a los intereses del alumnado, la necesidad de planificación por parte de los docentes y el...



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