E-Book, Spanisch, 160 Seiten
Reihe: Artes & Oficios
Codina Artes & Oficios. Orfebrería
2. Auflage 2022
ISBN: 978-84-342-4375-0
Verlag: Parramón Paidotribo
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
La técnica y el arte de trabajar los metales y tallar las gemas
E-Book, Spanisch, 160 Seiten
Reihe: Artes & Oficios
ISBN: 978-84-342-4375-0
Verlag: Parramón Paidotribo
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Carles Codina i Armengol (Mollet del Vallès, 1961) es un joyero en activo que ha sabido compaginar su labor como joyero profesional con la enseñanza de esta especialidad en la Escola Massana de Barcelona. Su obra ha tenido una importante proyección internacional en distintos países de Europa y América. Es autor del libro La joyería, de esta misma colección, publicado en 1999, en el que se tratan de forma acurada diversas técnicas tanto básicas como afines de la joyería.
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La platería
En la actualidad, es frecuente encontrar objetos realizados en plata mediante técnicas y procesos diversos como la estampación, la fundición o el repulsado en tornos automatizados. Las técnicas de estampación utilizadas en platería requieren intrincados procesos de elaboración y constituyen una rama especial de la industria que no se tratará en este capítulo. Existe, sin embargo, una serie de conocimientos básicos que conviene conocer y que de un modo u otro son aplicables en la mayoría de los trabajos artesanales que tengan como componente principal la plata. Estos procesos han sido utilizados desde los inicios más remotos de la orfebrería; por ejemplo, el conformado en frío mediante diversos martillos y yunques de platero o el torno de repulsado que, aunque hoy en día funcione con la ayuda de un motor, data de época medieval. Gracias a ellos el lector conocerá este delicado metal, sus principales formas de trabajo y cómo se comporta.
Anillas para cuello procedentes de Rajastán, India.
La plata
La plata y el oro son dos metales muy dúctiles y maleables. La plata, siendo algo más dura que el oro fino, posee una densidad inferior, que oscila entre los 10,47 de la plata fina o pura y los 10,31 de la plata de ley; frente a los 15,5 del oro de ley. Con una dureza de 2,6, la plata es extremadamente blanda en estado puro; no obstante, sus cualidades para el trabajo mecánico mejoran de forma considerable en su aleación con cobre, que le aporta una mayor dureza y resistencia, así como un mejor comportamiento al trabajarse por medios mecánicos como el forjado o el trefilado. La aleación no sólo mejora la resistencia de la plata de ley, también el proceso mecánico utilizado en su elaboración y una correcta ejecución del objeto son factores determinantes de su calidad final.
Cuando la plata es fundida en aleación, en una proporción de 925 partes de plata fina y 75 partes, por lo general, de cobre, se la denomina plata de ley. Cualquier objeto de plata en cuyo contraste o punzón se quiera indicar que se trata de plata de ley estará marcado con el valor 925, indicador que, sobre 1000 milésimas, 925 corresponden a plata fina y el resto son metales que intervienen en su aleación.
La mayoría de los plateros acostumbran a comprar la plata de ley en planchas laminadas al grueso y medida deseados y también diversos perfiles de hilo e incluso el tubo hueco, materiales que se comercializan prefabricados, y que se pueden acabar de estirar o laminar para ajustarlos a la medida deseada. Las láminas son de excelente calidad. Con ellas se reduce el tiempo dedicado a la preparación de material y se evitan los costes y problemas de la maquinaria pesada. A pesar de ello, el platero debe saber fundir y preparar algunos elementos, y conocer cómo alear plata fina para realizar plata de ley.
El metal con que se suele alear la plata fina es el cobre, pero también cabe mejorar su color o su tenacidad añadiendo otros metales, siempre que se respeten las 75 milésimas de liga que admite la plata de ley. Existen multitud de ligas preparadas que pueden mejorar la dureza de la aleación y que resultan adecuadas, por ejemplo, en la realización de ciertos tipos de cierres o fornituras; también hay aleaciones apropiadas para microfusión, así como aleaciones de plata antioxidante o aleaciones que mejoran la conductividad.
La fusión de la plata puede facilitarse con un fundente, pues actúa como disolvente de los óxidos formados por el oxígeno del aire sobre el metal calentado. El más habitual es el bórax.
San Eloy trabajando en el taller. Obra de Niclaus Manuel, 1515.
Vasija “Ovalinder 2”, en plata de 925. Obra de David Huycke, 2000. 10 13 17 cm.
Soldadura de plata
La mayoría de los trabajos de construcción en plata precisan la unión de diversos elementos o partes de la pieza; en ocasiones, se utilizan remaches, encajes o tornillos, pero si lo que se desea es unir entre sí la plata, deberá soldarse utilizando ésta como base de la unión. La soldadura es una aleación compuesta de plata cuyo punto de fusión es más bajo que el de la plata de ley; de modo que, al fundirse por el calor de la llama, une los distintos elementos metálicos entre sí, efectuando una unión fuerte y duradera.
Los metales que se deseen soldar deben poseer la misma estructura interna. Una soldadura fuerte se consigue al soldar la plata con ella misma o bien con oro o cobre, ya que son metales no férricos y con idéntica estructura; por el contrario, no se conseguirá una soldadura fuerte uniendo, por ejemplo, plata con hierro. Una buena soldadura debe ser maleable y resistente al forjado, ya que durante la realización del objeto sufrirá constantes dilataciones provocadas por golpes y forjados de martillo; también tiene que fluir correctamente al fundirse, sin formar grumos; no ha de corroerse o agujerearse al martillearse, y su color será lo más parecido al de la plata de ley.
La soldadura se puede adquirir en un proveedor de metales preciosos con la seguridad de que su comportamiento será el correcto. Es aconsejable preguntar las características técnicas de la misma, especialmente su punto de fusión, y comprobar su calidad y color. Si se prefiere, también se puede preparar la soldadura a partir de componentes y ligas preparadas para añadir a la plata fina, las cuales, fundidas adecuadamente en un crisol limpio, proporcionan excelentes resultados.
También puede realizarse soldadura utilizando la proporción indicada en la tabla.
| Fuerte | 82 Ag | 14 Cu | 4 Zn |
| Mediana | 77 Ag | 17 Cu | 6 Zn |
| Tierna | 67 Ag | 24 Cu | 9 Zn |
Estas soldaduras están compuestas en un 60-70 % por cobre y en un 30-40 % por cinc. Aunque ésta sea la proporción del latón, en ningún caso debe añadirse latón manufacturado a la plata con el fin de obtener soldadura sin conocer previamente la aleación exacta del latón. Éste se suministra normalmente en planchas laminadas que contienen pequeñas proporciones de otros metales, los cuales pueden provocar graves problemas en la soldadura de plata.
La soldadura se debe preparar en un crisol limpio, el cual sólo se utilizará para fundir soldadura. Previa preparación del crisol, se fundirá primero la plata y se añadirán después los distintos metales que intervienen en la aleación. En el caso de añadir una liga preparada para soldadura, se evitará el sobrecalentamiento del conjunto del metal en el crisol, pues algunos de estos metales son volátiles, y esto provoca un comportamiento ineficaz de la misma una vez fundida y laminada la soldadura.
Después de laminada a 0,3 o 0,4 mm, la soldadura debe esmerilarse y conservarse bien limpia en un frasco cerrado, marcando la lámina obtenida y el frasco donde se guarde con un número o indicativo del grado de fusión que posee; por lo general, fuerte, mediana, y tierna.
Recocido, decapado y soldadura de objetos de platería
La plata, cuando se manipula en frío (mediante trefilado, forjado o repulsado), se endurece de forma considerable y se vuelve difícil de trabajar como consecuencia de la distorsión de los cristales de su estructura. Es necesario entonces someter la pieza a un recocido que devuelva el grano a una estructura próxima a la inicial.
El recocido es un proceso esencial, que debe realizarse correctamente, ya que la mayoría de los objetos de platería, al contrario de las piezas de joyería, son de mayor tamaño y en muchos casos se han realizado a partir de planchas finas. Para calentar la pieza se aplica un fuego suave y uniforme hasta alcanzar aproximadamente unos 600 0C y después se enfría debidamente. Por lo general, en piezas de gran tamaño es preferible recocer en briquetas de carbón vegetal. Se aplica primero una llama amplia y con poca presión de aire, haciendo girar la pieza durante unos segundos y moviendo el soldador con la otra mano para que el fuego se reparta por todo el objeto. Una vez caliente la pieza, se va aumentando la presión y se genera una llama larga y suave que también debe distribuirse de modo uniforme por toda la pieza; esta temperatura se mantiene unos segundos y, a continuación, se sumerge en agua, siempre y cuando la pieza se encuentre en fases iniciales del proceso, como un hilo o un lingote. Por lo general, un enfriamiento brusco a temperatura elevada ablanda la plata, pero puede también deformar por completo la pieza; por ello resulta aconsejable dejar enfriar lentamente las piezas elaboradas antes de introducirlas en el blanquimiento.
La aplicación de calor provoca la oxidación de la plata, y este óxido debe eliminarse para continuar soldando o conformando. El proceso se denomina decapado o...




