E-Book, Spanisch, Band 59, 152 Seiten
Reihe: 100xUNO
Bellavista Lo quiero todo
1. Auflage 2021
ISBN: 978-84-9055-783-9
Verlag: Ediciones Encuentro
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
E-Book, Spanisch, Band 59, 152 Seiten
Reihe: 100xUNO
ISBN: 978-84-9055-783-9
Verlag: Ediciones Encuentro
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
Marta Bellavista nace en Cesena el 19 de octubre de 1983. Pasa su infancia en Rímini junto a sus padres, Giorgio y Elena, y sus hermanos Maria y Giacomo. Tras cursar el bachillerato en Letras, inicia en 2002 la carrera de Filología italiana en la Universidad Católica del Sacro Cuore (Milán), comenzando en febrero de 2006 sus estudios de especialización. En noviembre se manifiesta por primera vez la enfermedad --un tumor en el riñón-- que, tras someterse a una delicada operación, desaparece de forma imprevista. En octubre de 2008 lee su tesis de especialización sobre la iglesia dedicada a la Virgen de Guadalupe en Ciudad de México. En septiembre es asumida como profesora de apoyo en Gallarate y, poco después, reaparecen los síntomas de la enfermedad, que afecta al intestino e hígado. En agosto de 2010 es objeto, con éxito, de un trasplante de médula ósea, aunque sus efectos no son los deseados y fallece el 8 de octubre.
Autoren/Hrsg.
Weitere Infos & Material
Notas biográficas
Marta Bellavista nace en Cesena el 19 de octubre de 1983 y crece en Rímini junto a sus padres, Giorgio y Elena, y a sus hermanos Maria y Giacomo.
Vive su infancia y juventud provocada por un ambiente sólido y vivo, dentro de la experiencia cristiana vivida en la comunidad local de Comunión y Liberación. A esa misma experiencia, por otro lado, ella le pide mucho. A su familia, en el colegio, a los amigos, desde el principio «pide» sin límites. En sus exigencias, desde las más simples de la infancia hasta aquellas más complejas en su juventud, «era incluso exagerada», recuerda la madre.
Este ingenio suyo le permite vivir intensamente todo y, más aún, sus pasiones, entre las que destacan el baile y el arte. Son precisamente algunas visitas artísticas o ciertas lecturas de la infancia y de la adolescencia las que determinan incluso su elección sobre la tesis para graduarse, siguiendo con su «preguntarse» que, sin duda, sorprende.
Después de haber seguido todo el ciclo de estudios hasta el bachillerato en Letras en la escuela privada Karis Foundation de Rímini, en el año 2002 se inscribe en Filología italiana en la Universidad Católica del Sacro Cuore de Milán. Es aquí donde todo lo sembrado por la familia y lo que ha vivido con los amigos de Bachilleres (grupo de estudiantes de CL) florece plenamente.
Marta llega a la universidad cargada de preguntas que se hicieron explícitas y maduras; estrecha relaciones muy fuertes y significativas con algunos amigos y también con algunos adultos que se convierten para ella en una referencia segura, a quienes busca y reconoce como tales por su humanidad significativa.
Su carácter emprendedor y sincero, ligado a su procedencia de la Romaña, hace de estos encuentros, a veces, algo rocambolesco. Es el caso del inicio de la colaboración y de la amistad con el profesor Alessandro Rovetta, aconsejado como un verdadero «maestro» por su gran amigo y compañero de estudios, Francesco. Marta se encuentra al docente en la universidad y lo llama, estando de espaldas a él, exclamando: «¡Profesor Rovetta! Francesco [al que el docente ya conocía, nde] me ha dicho que aquí en la universidad me pegue a usted». Un primer contacto y una expresión realmente inusual para el solemne ambiente académico, que sorprenden mucho al docente, el cual, después de un primer momento de desconcierto, ve luego en Marta una necesidad mucho más profunda que unos simples intereses académicos. Para Marta, siempre, también cuando se hablaba de arte o de literatura, lo que estaba en juego era toda la vida, su significado total.
En febrero de 2006, Marta termina el primer ciclo de tres años, defiende su tesis sobre la iglesia románica de San Vittore delle Chiuse (que había visitado bastantes años atrás con su familia guiados por don Carlo Rusconi) para después dedicarse al estudio de la especialidad en Filología moderna.
Y es en este intenso recorrido de amistad y de búsqueda personal donde cae, como si fuese un rayo, la enfermedad: empezando con un cólico la mañana del 10 de noviembre del 2006 en la universidad; la hospitalización; el descubrimiento de un tumor en el riñón; la operación quirúrgica.
Durante las semanas de la enfermedad, la gente de la universidad, y otros, se movilizan en torno a ella. La oración y la vivacidad, ansiosa y dolorosa, pero llena de esperanza, de los amigos, impresionan mucho. Las visitas en el hospital y la red de personas que están cerca de ella son innumerables y superan ampliamente la trama de amistades anterior. Un fenómeno que se renovará en las hospitalizaciones sucesivas. Su sufrimiento y cómo ella lo vive generan un río de vida que sorprende en primer lugar a la misma Marta.
Llega como un rayo y, del mismo modo, rápida e inexplicablemente, desaparece la enfermedad. Operada y sometida a una delicada intervención, quedará sanada ya desde los primeros controles, sin ni siquiera tener necesidad de someterse a la quimioterapia, con la sorpresa de los mismos médicos y la gratitud de amigos y familiares.
El vertiginoso asunto anima a Marta a profundizar en la experiencia vivida hasta entonces.
Curada, vuelve a los estudios de la especialidad. Se gradúa con una tesis sobre la iglesia dedicada a la Virgen de Guadalupe en Ciudad de Méjico. Esta segunda tesis, así como la precedente, la dirige el profesor Rovetta. La defensa tuvo lugar el 1 de octubre del 2008, obteniendo la máxima puntuación, un 110/110. La tesis, dedicada a sus amigos más queridos, está realizada, con la sugerencia del profesor Rovetta, con material documental recopilado directamente en la Ciudad de Méjico, a donde Marta se trasladó en mayo del 2008 por un periodo aproximado de un mes.
Durante su estancia en Méjico entabla nuevas relaciones y esto supone un notable crecimiento personal. Destaca, en particular, la amistad con Laura Juárez, una joven docente en una prestigiosa universidad de Ciudad de Méjico. Laura acoge a Marta en su casa durante el período en el que estudia el santuario de la Virgen y, a pesar de no conocer bien el idioma italiano, entabla con ella una amistad muy significativa.
Al volver de Méjico y poco antes de graduarse, después del verano, Marta recibe el encargo, a partir de septiembre de 2008, de ser profesora de apoyo en la sede del colegio Don Carlo Costamagna de Busto Arzsizio en Gallarate.
Su vida parece tomar una nueva dirección, pero este recorrido —intenso y lleno de entusiasmo— sufre un giro brusco. La enfermedad vuelve a salir a la luz, en el intestino y en el hígado. Ingresa de nuevo en el hospital, lo que permite hacer algunas valoraciones y un diagnóstico exacto de la enfermedad. Deciden un tratamiento que se lleva a cabo con ciclos de quimioterapia durante todo el invierno, por desgracia con resultados decepcionantes.
El trabajo en el colegio, por tanto, se interrumpe por el tratamiento y tiene que hacer cuentas con el deterioro de sus condiciones de salud.
Marta ya no puede seguir viviendo en el piso con sus amigas, necesita un ambiente más tranquilo y cerca del trabajo, y esto lo encontrará en casa de Marta Sartorelli, que se había casado unos meses antes, que la acoge con alegría.
Aunque las condiciones de salud de Marta son cada vez más precarias, entorno a ella la vida continúa floreciendo y todo se convierte en ocasión para vivir con positividad, nunca ausente, ni siquiera en las condiciones más difíciles. Así, las madres de los alumnos y los compañeros organizan una serie de traslados para evitar que ella coja el tren desde Olgiate Olona a Gallarate. Los mismos traslados se organizan para llevarla a Milán, donde se somete a tratamientos frecuentes y no fáciles y donde realiza visitas médicas —entre las personas más disponibles destaca una doctora que había conocido dos años antes en la primera hospitalización—. Lo mismo sucede para permitir que Marta participe en la misa diaria, a la que quiere asistir especialmente.
En el colegio, pese a la enfermedad, Marta no vive «parcialmente» su trabajo. Se convierte en seguida en una referencia para compañeros y alumnos. Su presencia no pasa desapercibida. Con ella las cosas cambian, tanto que la subdirectora a menudo exclama: «¡Marta, has llegado!», por indicar el clima vivo y movido que generaba en clase.
Después de un año de tratamiento, las condiciones no mejoran. Definida nuevamente la terapia, pasa todavía un año sin resultados significativos.
En enero de 2010, Marta realiza uno de sus grandes deseos: visitar la Sagrada Familia en Barcelona, la magnífica catedral proyectada por Gaudí. A pesar de que las condiciones de salud son extremadamente precarias y suponen un cansancio notable, el viaje es importante para ella.
En mayo de 2010, junto a sus padres, que habían descubierto un tratamiento innovador introducido por un médico israelita, se va a Israel. Es una ocasión que aprovecha no solo para profundizar sobre la posibilidad de un nuevo tratamiento médico, sino también para hacer una peregrinación a Tierra Santa.
A la vuelta estaba tan mal que la tuvieron que llevar en silla de ruedas al aeropuerto.
Mientras tanto, los médicos discutían cuál iba a ser la nueva estrategia para vencer la enfermedad. Durante el verano de 2010, la primera parte del cual Marta la pasa en la casa de Viserba en Rímini, se decide, en primer lugar, la extirpación de la parte mala del hígado, pero las condiciones de su físico son demasiado malas y la enfermedad está demasiado avanzada.
Debe renunciar a ello en el último momento, precisamente mientras está ingresada en Bolonia para preparar la intervención.
Entonces, de forma repentina, se opta por realizar un trasplante de la médula ósea, que se lleva a cabo en agosto en Milán. Las condiciones son desesperantes. El médico le dice con claridad que sin la operación su enfermedad seguirá su camino muy rápidamente y que, aun así, la operación resulta muy delicada.
Marta acepta intentarlo. La donante será la madre. La operación va bien, pero los efectos no son los esperados.
La preocupación y la atención que los padres demuestran en este momento y la disponibilidad de los hermanos para sacrificarse son ejemplares. El padre dirige un hotel, pero aquel verano los clientes lo vieron poquísimo. Lo mismo se puede decir de la madre. Continúan el trabajo en el hotel Maria y Giacomo que, aun siendo jovencísimos, asumen la dirección de todo el negocio.
La relación de Marta con los médicos, en todo el recorrido descrito, nunca ha sido solo profesional, sino que se convertía siempre en una...




