E-Book, Spanisch, 208 Seiten
Reihe: Ensayo
Adam Möller El celibato sacerdotal
1. Auflage 2012
ISBN: 978-84-9920-802-2
Verlag: Ediciones Encuentro
Format: EPUB
Kopierschutz: Adobe DRM (»Systemvoraussetzungen)
E-Book, Spanisch, 208 Seiten
Reihe: Ensayo
ISBN: 978-84-9920-802-2
Verlag: Ediciones Encuentro
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Johann Adam Möhler (Igersheim 1796 - Munich 1838), sacerdote católico, estudió filosofía y teología en Ellwangen, y entró en la Universidad de Tubinga en 1817, alcanzando en 1828 el grado de profesor ordinario en esa misma universidad. En 1835 dejó esta universidad para enseñar en la Universidad de Munich. Considerado 'el gran renovador de la teología católica después de la desolación de la Ilustración' (Joseph Ratzinger), su teología subraya el sentido de la tradición católica y la eclesialidad frente al racionalismo y el protestantismo, anticipando en muchos aspectos el Concilio Vaticano II.
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I. INTRODUCCIÓN
Unos datos previos. El texto de El celibato sacerdotal fue publicado por Möhler el año 1828 en Der Katholik, sin firma1. El propio Möhler se ocupó de que su texto apareciera ese mismo año como texto independiente, también de modo anónimo (era entonces una práctica frecuente)2. A la muerte del autor, el texto fue recogido y publicado por Ignaz von Döllinger en su recopilación de escritos möhlerianos3. Algunos extractos de la Beleuchtung de nuevo aparecieron, ya en el siglo XX, en una publicación titulada Der ungeteilte Dienst4. Dieter Hattrup, profesor de la Facultad de Teología de Paderborn, se cuidó recientemente de una nueva edición alemana5.
Para facilitar a los lectores la eventual consulta del texto de Der Katholik hemos insertado entre corchetes ([ ]), en los lugares correspondientes de nuestra traducción, la numeración de las páginas de la revista. En consecuencia, nuestras referencias al texto de Möhler se hacen siempre sirviéndonos de esta paginación de la revista. Advertimos al lector que la redacción de la revista cometió un error en esa numeración: a partir de la p. 288, volvió a paginar las siguientes como 249, 250, etc. Hemos señalado la paginación duplicada agregando una «b» después del número.
En la presente edición hemos introducido, en el apretado texto de Der Katholik, epígrafes y títulos, para comunicar mejor al lector la estructura del libro y sus distintas partes, y hemos transcrito los textos griegos a la manera de Möhler, que prescinde con frecuencia de espíritus y acentos. Pero la lectura de esta obra pide hoy una «inmersión» en aquella agitada y sufrida época de la Iglesia en Alemania. A facilitarlo se dirige nuestra Introducción. Por otra parte, las notas con las que se ilustra el texto de Möhler ofrecen más elementos de juicio para saborear un texto tan metido en la coyuntura histórica. Y, sin embargo, pensamos que el lector comprobará que el texto de Möhler sobre el celibato sacerdotal sigue teniendo —casi dos siglos después de ser escrito— una sorprendente actualidad.
I. Johann Adam Möhler: vida y obra
Möhler nació el 6 de mayo de 1796 en Igersheim am Tauber, cerca de la ciudad de Mergentheim, a unos cincuenta kilómetros al sur de Würzburg, en los límites entre Suabia y Franconia6. Esta localidad pasó en 1809 de la soberanía de la Orden Teutónica al nuevo reino de Württemberg.
Su madre, Maria Anna Meßner, de débil salud, había muerto pronto, a los treinta y seis años, cuando Johann Adam contaba doce. Mujer piadosa, educó cristianamente a sus hijos. Möhler tenía una hermana mayor y cinco hermanos menores. Su padre, Antonin Möhler, bien considerado entre sus conciudadanos, era concejal del Ayuntamiento. Panadero y propietario de una posada, deseaba transmitir el oficio a su hijo. No veía con agrado que Johann Adam se alejase de casa por motivos académicos. Pero el gusto del hijo por el estudio, y el apoyo del maestro del lugar, hizo ceder las resistencias paternas.
En 1809 comenzó Möhler sus estudios en el Gymnasium de Mergentheim, donde los Padres Dominicos impartían clases de gramática, retórica y filosofía. Contaba entonces trece años. Allí surgió su afición por los clásicos y por la Historia. En 1813, a los diecisiete años, inició los estudios de filosofía en el Lyzeum de Ellwangen. En 1815 fue admitido en la Facultad de Teología católica en la «Friedrichs-Universität» de Ellwangen, donde permanecerá Möhler hasta 1817, cuando la Facultad de Ellwangen se incorpore a la Universidad de Tubinga.
No tenemos apenas noticias sobre los motivos que le llevaron al sacerdocio. En la Beleuchtung ha dejado algunas consideraciones sobre la vocación sacerdotal en general que bien podría reflejar una experiencia propia7. Sabemos, en cambio, que el ambiente de Ellwangen era «poco teológico e incluso poco religioso»8. En todo caso, la conducta de Möhler fue siempre noble y digna. Tuvo algún desaliento en el estudio de la Teología, pero superado por su vocación al sacerdocio. Sus resultados académicos indican una buena aptitud para los estudios clásicos y la filología (llegará a entender griego, hebreo, francés, inglés e italiano).
En Ellwangen tuvo un primer contacto con el catolicismo renovador de J. M. Sailer, gran obispo de Regensburg, a través de J. N. Bestlin, profesor que impartía Teología Moral y Pastoral en Ellwangen, que exhortaba a los alumnos a la vida espiritual y a la solicitud pastoral. J. S. Drey era profesor de Historia de los Dogmas y Teología Dogmática. También se incorporó a la Universidad de Ellwangen J. B. Hirscher, quien ejercía un gran atractivo sobre los estudiantes. De ese modo en la pequeña Ellwangen ya se hallaban presentes gérmenes de renovación católica.
La «Friedrichs-Universität» de Ellwangen era, a pesar de su nombre, un Instituto creado por el soberano de Württemberg, en atención a sus súbditos católicos. Con su incorporación a la Universidad de Tubinga, el Instituto se convirtió en el núcleo de la Facultad católica de Teología de aquella famosa Universidad donde se habían formado figuras como Hölderlin, Schelling, Hegel, entre otros.
En 1817 Möhler se trasladó a Tubinga. Aquí encontró una auténtica ciudad universitaria, con un impresionante patrimonio cultural. Aquí realizó su primer recorrido serio por las humanidades, las ciencias, la filosofía y la teología. Aquí también tuvieron lugar sus primeros encuentros con los compañeros de la Facultad protestante de Teología. El trato habitual con esos condiscípulos evangélicos —generalmente mejor instruidos en esa época—, suscitaba entre los estudiantes católicos un sano espíritu de emulación. De ellos recordaría Möhler las largas discusiones «relativas sobre todo a las diferencias religiosas», dentro de un clima de respeto.
Algunos miembros del Claustro de la nueva Facultad, como Drey y Hirscher, pretendían liberar la teología católica de los compromisos racionalistas del «siglo de las luces» y ofrecer un verdadero pensamiento cristiano. Möhler vivió junto a Drey el despertar de una sólida reflexión cristiana. Drey permanecerá siempre como el maestro respetado. Su autoridad y originalidad constituía un estímulo para el joven estudiante. Formado en la «teología ilustrada» pero, a la vez, abriéndose ante él otros caminos: esta era la situación intelectual del Möhler estudiante en sus primeros pasos universitarios.
Möhler tenía 22 años cuando, terminados sus estudios en Tubinga, se trasladó al Seminario de Rottenburg, donde permaneció un año, preparándose para el sacerdocio. El 18 de septiembre de 1819 Johann Adam recibe la ordenación sacerdotal. Ese mismo día superó los exámenes de filosofía, de física y de lenguas latina, griega y hebrea, requisito necesario para dedicarse a la enseñanza clásica. Es enviado como vicario parroquial a dos pequeñas poblaciones, Weil der Stadt y Riedlingen, en el Arciprestazgo de Stuttgart. Ese tiempo de dedicación pastoral ampliará su visión de sacerdote. Bien dotado para el ministerio pastoral, mostró buenas cualidades como catequeta y predicador. Comenzó a destacar en sus exposiciones teológicas en las «collationes» del arciprestazgo.
En 1821 fue propuesto como Repetent de Historia de la Iglesia, algo parecido a un «ayudante» de cátedra. Como Repetent tenía que «repetir» la materia expuesta por el profesor, y procurar su comprensión a los estudiantes. Estos «ayudantes» eran un vínculo entre estudiantes y profesores, mientras alcanzaban competencia para acceder a la enseñanza en la Facultad. Durante esos años Möhler continuó con el estudio de las lenguas y cultura antigua. Tuvo ocasión también de sumergirse en los Padres y en la historia eclesial de los primeros siglos, fundamentales para comprender su obra teológica.
En abril de 1822 Hirscher solicitó al Ministerio correspondiente, en nombre de la Facultad de Teología, el nombramiento de Möhler como Privatdozent para Historia de la Iglesia y del Derecho Canónico. Solicitaba también la aprobación de una beca para el viaje de estudios habitual para los profesores nuevos. Inició Möhler ese viaje para familiarizarse, según reza la petición dirigida al gobierno de Stuttgart, con las exigencias del método histórico, entrar en relación con los más doctos historiadores de la Iglesia, y para estudiar la organización de los institutos científicos y seminarios filológicos.
El viaje duró siete meses, y le condujo a Würzburg, Bamberg, Jena, Leipzig, Göttingen, Braunschweig, Magdeburg y Berlín. Möhler tomó contacto con las principales Universidades alemanas, entonces en pleno auge, una experiencia que marcará su labor científica. En las regiones protestantes encontrará bibliotecas bien surtidas y profesores ilustres. Los largos informes, preceptivos en estos viajes, redactados por Möhler desde octubre de 1822 hasta la primavera de 1823, dirigidos a la Facultad de Tubinga, y sus cartas a su tío Philipp —miembro del Consejo del Vicariato general de Rottenburg—, transmiten sus experiencias, entre las que destaca lo que llamaríamos un «horizonte ecuménico» que Möhler encontró bajo la forma de pacífica confrontación con las diferencias confesionales, lo que valoraba como un despertar del sueño de un malsano...




