E-Book, Spanisch, 144 Seiten
Reihe: Filosofía
Ensayos sobre la teoría crítica
E-Book, Spanisch, 144 Seiten
Reihe: Filosofía
ISBN: 978-607-03-0402-6
Verlag: Siglo XXI Editores México
Format: EPUB
Kopierschutz: 6 - ePub Watermark
(Munich, 1964) ha estudiado filosofía, ciencias políticas y estudios latinoamericanos en la Universidad Goethe de Frankfurt, en la que se titula como doctor en filosofía bajo la tutoría de Alfred Schmidt. Radicado en México desde 1993, ha impartido cátedra de filosofía y teoría social en diferentes universidades del país, como la Universidad Nacional Autónoma de México, Universidad Autónoma de Ciudad Juárez y la Universidad Autónoma de Querétaro, entre otras. Es autor del libro Marxismo crítico en México (2007) y de diversos ensayos sobre teoría crítica, marxismo occidental y critica al eurocentrismo filosófico.
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¿UNA TEORÍA CRÍTICA DESDE AMÉRICA LATINA? Cuando los Fragmentos de Frankfurt aparecieron por primera vez a finales de 2009, la perspectiva para un desarrollo actual de la Teoría crítica en Alemania u otro país europeo era oscura, como también en general era oscura la situación del autodeclarado viejo continente. Hoy la situación del debate teórico y la situación política social en aquellos lares está aún más sombría. La muerte de al menos 134 africanos, y la desaparición de otros 210 en un incidente, ocurrido el 2 de octubre, al hundirse enfrente de la isla italiana Lampedusa una embarcación que había salido del continente madre de la humanidad, es sólo la punta del iceberg de la situación política y social de la actual Europa: los pescadores italianos tienen prohibido rescatar africanos si sus barcos se hunden ante sus ojos, la guardia costera tardó más de media hora para llegar al navío que estaba a menos de media milla náutica de la costa de la isla. Leyes marítimas centenarias, que obligan a cualquier capitán a rescatar a todo náufrago que está a su alcance, están de facto anuladas en toda la Unión Europea (UE), para mantener hermética su frontera exterior la cual es sagrada. Pocas instituciones sociales han sido tan veneradas en la historia humana como esta frontera exterior, que de cierta manera es lo único que realmente une a los miembros de la UE. La irracionalidad y el fanatismo con los cuales se defiende y protege esta frontera exterior son tan radicales, que el Mediterráneo se ha convertido en el mar más mortalmente peligroso de todo el planeta, con más de 20 000 muertos en los últimos cinco años, únicamente contando los fallecimientos en las zonas marítimas “limítrofes” entre África y Europa. Bertolt Brecht decía que hay muchas formas de matar a alguien y que sólo muy pocas de ellas están prohibidas hoy en día. En este sentido, la UE, con el beneplácito de la gran mayoría de sus habitantes, mata sistemáticamente cada año a miles de africanos al negarles uno de los derechos humanos avant la lettre más antiguos de la historia humana: el derecho de todos los náufragos a ser salvados por todos aquellos que, por su ubicación, están en condiciones de hacerlo. Mientras en la era de la esclavitud, a los gobernantes y habitantes de Europa, salvo honrosas excepciones, les pareció absolutamente normal convertir a millones de africanos en mercancía y venderlos a los nuevos dueños de las tierras americanas, hoy en día, y con la misma naturalidad, a casi todos los europeos les parece normal, que las leyes marítimas se apliquen, siempre y cuando las víctimas a rescatar no sean del color de piel equivocado, es decir mientras que no parezcan ser africanos. El genetelmen’s agreement racista, sobre el cual se basa prácticamente toda la historia de Europa como “continente”, sigue estando absolutamente vigente; es más: probablemente es lo único que realmente define a Europa como “continente”, ya que en términos geográficos –en el sentido usual del concepto, a partir de límites marítimos que normalmente se toman como la base de la delimitación de los continentes– Europa es simplemente una extensión de Asia occidental. Cuando aparecieron los Fragmentos de Frankfurt, por primera vez, hace cuatro años, el autor de estas líneas tenía todavía una pequeña, pero no totalmente cancelada, esperanza, de que Alemania y Europa se pudieran –tal vez– recuperar algún día de su historia nacionalsocialista y fascista. Lo que habíamos subestimado terriblemente era la armónica inserción de la “época” nazi y fascista dentro de la historia medularmente racista y esclavista de Europa. La absoluta falta de indignación generalizada ante los hechos del 2 de octubre cerca de Lampedusa es la expresión inconfundible de la permanencia del racismo antiafricano en la cabeza de prácticamente todos los europeos. Los debates alemanes sobre el tema de los intentos de movimientos migratorios de África hacia Europa están a un nivel tan básico y tan cercano a la vieja ideología esclavista (para no decir nazi), que ni siquiera alcanzan el grado del debate que se ha logrado incluso en el ambiente aún racista y antimexicano en Estados Unidos, donde es generalmente aceptado hablar de “indocumentados” o “personas sin papeles” (los cuales pueden conseguir de todos modos ciertos papeles en varios estados de EU: documentos no expedidos por instituciones migratorias, como por ejemplo licencias de conducir). En varios países de Europa –no solamente en Alemania– el concepto de indocumentados es usado sólo por agrupaciones que tratan de apoyar a los migrantes sin papeles, mientras los gobiernos, la prensa, la televisión, y casi toda la población hablan sistemáticamente de “ilegales”, equiparándolos así, sin distinción, con criminales de cualquier tipo, incluyendo asesinos. En este contexto no es de asombrarse que a casi todos los europeos les parezca normal que las matanzas (en términos de Brecht) de miles de africanos en las costas sureñas de Europa sean legítimas, ya que se trata solamente de matanzas de ilegales, que en esta mentalidad es cuasi lo mismo a decir vida que no vale la pena que viva (lebensunwertes Leben, en la jerga nacionalsocialista). Sin querer festejar ingenuamente la historia, la realidad y la ideología reinantes en el continente americano, y sin negar sus profundas contradicciones, que existen como en cualquier sociedad en el mundo que se rige bajo la forma de reproducción capitalita: A pesar de todo, en estos años que corrieron desde la primera aparición de este libro, se nos ha fortalecido la firme idea de que hubiera sido simplemente imposible formular las líneas que siguen sin haber dado el paso decisivo de Europa hacia América, de Alemania hacia México –país que dentro de su contradictoria y dolorosa historia ha dado una y otra vez ejemplos de solidaridad al género humano–. Personajes como Gilberto Bosques e Isidro Fabela hubiesen, tal vez, podido existir en Alemania, pero nunca, en toda la historia del Estado-nación alemán hubieran podido ser diplomáticos del rango de estos grandes mexicanos y menos aún hacer lo que hicieron en los momentos más oscuros de la historia humana. Todo lo anterior no se formula con un afán oficialista o tratando de negar las tremendas crisis humanitarias que sufre México, un ejemplo reciente son los desastres aparentemente causados por dos huracanes que coincidieron, los cuales no son otra cosa que la expresión del desastre que el capitalismo tercermundista es; el cual se está viviendo cada vez con más brutalidad (tampoco es casual que las consecuencias más terribles se dan sobre todo en poblaciones mayoritariamente indígenas). Se formula lo anterior, más bien, con el afán de recordar y hacer –en la medida de lo posible– revivir la verdadera grandeza de México que reside, sin lugar a dudas, en personajes y movimientos como los ya mencionados; así como Lázaro Cárdenas, el gran expropiador de las empresas petroleras, de las extractoras de otros recursos naturales y de los latifundios; Zapata y Villa, Morelos e Hidalgo y, last but not least, el inolvidable constructor del México moderno y del Estado laico, el Benemérito de las Américas, Benito Juárez. Es este México, que no ha podido ser destruido todavía, el que hace que siga valiendo la pena cuestionar teórica y prácticamente el modelo “europeo”, racista y excluyente, agresivo y siempre con la tendencia a esclavizar de una u otra manera al resto del mundo; sin negar las mejores propuestas que en algún momento fueron formuladas en ciertos movimientos revolucionarios de Europa, como por ejemplo la Revolución francesa de 1789, olvidada cada vez más, incluso por muchos franceses. En esta dialéctica de la ilustración –y el intento de entenderla– se ha movido este libro desde su primera edición y se sigue moviendo a pesar de todo. Durante la revisión del libro para esta segunda edición, algunos detalles fueron aclarados y en contados casos se anexaron notas explicativas. Los cambios se dieron en el contexto de la traducción del libro al alemán, cuya edición aparecerá en fechas similares a la segunda edición en español. El ir y venir entre América y Europa, entre México y Alemania (o Austria), entre la región hispano parlante y la germano parlante, ha definido no solamente los pasos físicos del autor de estas líneas, sino...